Granada 1-3 Rayo Vallecano: tres churrigoles meten a los rayistas en octavos

Pablo Sáenz adelantó a los nazaríes tras una acción desastrosa del Rayo a nivel defensivo
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El Rayo Vallecano logró salvar los muebles ante el Granada CF, remontó por un gol a tres y estará en octavos de final de la Copa del Rey. Y es que el conjunto nazarí fue superior al rayista durante la primera parte, llegando a adelantarse a los nueve minutos y obligando a Dani Cárdenas a emplearse a fondo. Sin embargo, la insistencia y continuidad de dos jugadores como Álvaro García y Pedro Díaz, amén de varios golpes de fortuna tremendos, prácticamente en forma de autogoles, propiciaron la remontada rayista en Los Cármenes.
Se las prometían felices en Los Cármenes en el inicio del partido. Y es que la primera jugada peligrosa del encuentro llegó con un disparo desde la frontal de Sergio Rodelas que Dani Cárdenas no acertó a despejar. Tanto Lejeune como Vertrouwd se durmieron y en la indecisión apareció Pablo Sáenz como un cohete. Este recogió el rechace y definió con su pierna izquierda, poniendo por delante a los de Pacheta cuando apenas habían transcurrido nueve minutos.
El dominio granadinista continuó por toda la primera parte, ya que le tenían el centro del campo ganado al Rayo. Alguna transición que Bouldini no acertó a recoger, internadas del propio Rodelas a la contra... los nazaríes volverían a avisar en el minuto 38 con un disparo del delantero marroquí, pero Dani Cárdenas, esta vez sí, intervino bien y repelió todo peligro. Por su parte, el Rayo Vallecano apenas llegó a intimidar con algunas conducciones de Fran Pérez y Ratiu, y con un centro de Carlos Martín que remató Álvaro García de cabeza, aunque sin llegar a dar una verdadera sensación de peligro.
La fortuna y el arrojo de Pedro Díaz y Álvaro García le dieron la vuelta al marcador

Ya en la segunda parte, el conjunto rayista salió para buscar el empate desde muy pronto. Este llegaría en el minuto 49, con un disparo mordido de Álvaro García desde la frontal, con su pierna derecha, que se topó en Loïc Williams, cambió su trayectoria y se alojó en la portería defendida por Ander Astralaga. El impulso del gol lo aprovechó el Rayo Vallecano para seguir insistiendo, aunque un cambio terminó de desequilibrar la balanza: Óscar Valentín entró por Gerard Gumbau y, de repente, el equipo se empezó a coordinar mejor. Junto con la pausa y la referencia interior que aportó Isi Palazón, y que no estaba dando Óscar Trejo, los de Iñigo Pérez comenzaron a hilvanar jugadas ofensivas, a tener mucho más el balón en campo rival y a recuperar más rápido, por puro posicionamiento, cada vez que la perdían.
En esas, Pedro Díaz se asomó al balcón del área rival y dejó un disparo potente que Astralaga parecía haber parado, pero el balón acabó alojándose en su portería de todos modos. Un gol extraño, incluso feo, pero que valía para poner por delante al conjunto franjirrojo en Los Cármenes.
Para cerrar la remontada, una jugada ofensiva de Andrei Ratiu acabó con una acción de mala fortuna de Juanjo Flores, central granadinista de 18 años, que se metió el balón en su propia portería cuando intentaba robársela al lateral rumano. Un destino cruel para un equipo que dio la cara en todo momento y puso las cosas muy difíciles a un equipo de incluso compite en Europa.