Una madre preocupada, el ‘enfado’ de la novia y el abuelo como legado: la historia del hincha que por amor al Betis viaja solo a Arabia
¿Quién osó decir que no se puede amar a 1.000 kilómetros de distancia? Ese es el lema que llevan impregnado los miles y miles de aficionados al Real Betis en la novena provincia, un territorio así llamado merced al predominio de los andaluces en Cataluña. Una comunidad en la que el conjunto verdiblanco recuperó aquellos latidos que parecían desfallecer cuando le tocó bajar hasta los infiernos, para luego paladear el sabor más dulce de la gloria. Una población a la que no le importan los títulos de su vecino, por muchas noches de gloria que descoloquen sus sueños, pues dicen que el amor es ciego y en esa ceguera va impregnado el verde y el blanco que bombea sus latidos. Historias como la de Marc Álvarez, bético y presidente de la Peña de L'H verdiblanca, quien será uno de los 38 valientes que asistan a Arabia Saudí. Un enamorado del Betis, que le agradecerá toda la vida a su abuelo el legado que le dejó: "La pasión por el Betis viene por parte de mi abuelo. Mis padres son catalanes, pero mis abuelos andaluces todos. Es el mayor legado que me han podido dejar"
Marc Álvarez, un enamorado del Betis: "Es el mayor legado que me han podido dejar"
Un imprevisto en el vuelo hasta Roma, que estuvo a punto de cancelarse, casi le deja en tierra, pero "por suerte, no me digas cómo" llegó sin aparentes problemas a Riad. "Con un poco de nerviosismo, por el qué nos dirán, el control... pero todo bastante bien", relata para ElDesmarque. Eso sí, la llegada al hotel fue un poco caótica: "Aquí tienen una forma de conducir un poco peculiar. Íbamos seis en el taxi, en tres carriles se ponen cinco vehículos y ha sido un poco loco el taxi, pero todo bien". Sus primeras impresiones sobre Arabia Saudí no son nada desconcertantes, aunque sí que le sorprendió cómo es el trato a la mujer: "No he encontrado información, vengo un poco a ciegas. No hay blogs, no hay opiniones de nadie. Me ha chocado un poco la cultura con las mujeres, casi que no te miran. Van tapadas. Pensaba que la gente iba a ser mucho más cerrada, pero es gente amable. No he visto ningún problema".
"Por el Betis hago lo que haga falta"
Marc se marchó a Riad con la mochila cargada de ilusión, aunque en su familia no se quedan tan tranquilos... pero el Betis todo lo puede: "Poco a poco lo han ido asimilando, pero no hay nadie que me haya dicho "qué guay". Todo el mundo me ha dicho que estoy loco, que qué hago yéndome solo, a otra cultura, sin conocer a nadie... A mi madre la he dejado un poco fastidiada y mi pareja también se ha quedado un poco preocupada, pero esto es lo más grande. Por el Betis hago lo que haga falta", relata. Y es que para Marc el Betis es un relato de la vida misma: "Es el recuerdo de los que no están. De mi abuelo, de Adrián Palomo, un amigo que falleció hace un año y medio y por suerte, junto al hermano estamos montando algo muy bonito, la Peña de L'Hospitalet. El Betis es pasión, amistades... No hay un solo día que no piense en el Betis. Es la vida, no hay otra palabra en el diccionario que pueda explicar esto. A mi pareja a veces se lo digo. Que si quieres más a mi pareja o al Betis... y le digo es que te vas a enfadar si te lo digo". ¿Quieres conocer más? Puedes ver su historia completa en el vídeo que encabeza la noticia.
