La suerte, al menos, sí vuelve para el filial
El Sevilla Atlético volvió a ganar este domingo ante el Recreativo Granada (0-1) en un encuentro muy igualado en el que los pequeños detalles favorecieron a los hispalenses. La suerte, al menos, sí vuelve para el filial. El filial, como el primer equipo. Sumergido en una importante crisis de juego y resultados, el Sevilla Atlético saltó este domingo a la ciudad deportiva con ilusión, con la esperanza de que, esta vez sí, la pesadilla terminaría pronto.
Pero, aquí también como los grandes, esa ilusión duró poco. El equipo no consiguió anotar en los primeros minutos y el paso de los mismos no fue más que un castigo para los presentes: pocas oportunidades, largas posesiones sin profundidad y errores, como el de Matías, que salió a por la pelota y acabó agarrándola fuera del lateral de la misma. En la primera parte, lo más destacado fue la pancarta-protesta mostrada en una de las gradas. La segunda mitad siguió el mismo guión. Todo se jugaba a cara perro, sin riesgo alguno, sin apenas errores y con el tiempo pasando irremediablemente. En este mal momento por el que pasan los sevillistas, el empate parecía bueno, pero en el 87' todo cambio. Un buen córner lanzado desde la izquierda encontró rematador y el rechace, hasta con tres jugadores sevillistas, lo mandó a la red Sintes. Parecía acabado, pero aún quedaba. El filial pedía la hora, el público apretaba lo suyo para que acabase el encuentro y en el 94', con el reloj cumplido, Matías cometió otro grosero error, salió, no tocó ni la pelota y su defensa tuvo que sacar el balón en la línea. La moneda esta vez salió cara. La cruz quedará para otro día. El Sevilla Atlético no mejora en demasía, no cambia su juego demasiado... pero sí la suerte. Tres puntos para coger oxígeno en Nervión.
