Gattuso, un nuevo Luis Aragonés en camino
Con el paso de las jornadas y las semanas, Gattuso me recuerda cada vez más a Luis Aragonés, por el fondo, las formas, su carisma y sinceridad. Los más mayores recordaran perfectamente aquel rifirrafe entre Luis Aragonés y Romario cuando el sabio de Hortaleza le dijo en Paterna aquello de "míreme a los ojitos". Fue una de las miles de anécdotas que ha dejado el laureado entrenador, cuya huella permanece imborrable entre los que lo conocimos y lo tratamos. Me acordaba esta semana de él con motivo de la campaña de inspiración que sacó LaLiga. con elk propio Aragonés y la afición del Valencia CF como protagonistas y, al escuchar a Gattuso, otro tipo con carisma y que está llamado a marcar una época en la historia del club (esperemos gloriosa y duradera), volví a pensar en el de Hortaleza. Cada día Rino se parece más a zapatones
No hay rueda de prensa que Gennaro no deje una perla, como hacía Luis. La última, cuando Rafa Villarejo (que también conoció bien a Aragonés) le preguntó ¿Cuál es la formula de Gattuso para convencer a Peter Lim?. El italiano sonrió y dijo "Tengo que ganar partidos. Si no gano no hay ninguna fórmula que valga. Me gusta hablar siempre cara a cara. Me gusta jugar en una sola mesa. Cuando algo no me gusta lo digo a la cara. Soy sincero y creo que al propietario le gusta esto. Siento que el Valencia es mío. Cuando tenemos un problema voy en primera persona. Es mi estilo y creo que al propietario le gusta esto". Ni más ni menos. un cuarto de siglo después el mismo librillo: resultados, sinceridad. Y si no, quédense con sus palabras tras el decepcionante empate contra el Elche: "Pensaba que íbamos a perder" o "el gol del Elche es legal". Rino, como Luis, son lo que ves, no tienen dobleces ni fachadas y por eso el aura que les envuelve y su carisma hechiza.
El italiano, como el madrileño, habla desde el conocimiento, desde la sabiduría que te da la experiencia y haber aprendido sobre el césped, pero también con la sinceridad y la franqueza del que no tiene ataduras, del que está en el banquillo de Mestalla porque quiere. Por eso engatusa a Lim, por eso hasta la crítica más feroz suena lógica y hasta la reflexión más nimia es una carga de profundidad que explica y desentraña códigos del fútbol. Gattuso aunque su equipo flojee nunca vende a los suyos. Aunque tenga razón en la crítica, siempre se pone el primero en la trinchera y por eso tiene tantos adeptos en sus huestes y en el bando contrario. Por eso, es la esperanza para que esta temporada, como pasó con Luis Aragonés en Mestalla, crezca de la intrascendencia a la perdurabilidad. Los dos, el sabio de Hortaleza y Ringhio, el calabrés que ya conquistó una vez el mundo. Feliz semana. David TorresDelegado de ElDesmarque en València dtorres@eldesmarque.com
