Una Cruz para su eterno rival (1-0)

La celebración del 1-0 del Betis Deportivo. Kiko Hurtado
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El Betis Deportivo brindó a la cantera una muestra más de la supremacía que sus jóvenes valores llevan ejerciendo sobre su eterno rival estos últimos años. Un derbi inédito para los contendientes, siendo este el primero de la historia en Segunda RFEF. Lo visto sobre el terreno de juego hizo justicia para los de Aitor Martínez, con una victoria no exenta de sufrimiento, al perdonar incontables ocasiones para la sentencia, pero que consolida al filial bético en la zona alta de la clasificación. Segundos con nueve puntos. Juan Cruz, el héroe (1-0). Otra vez. En citas como esta resulta de vital importancia equilibrar las pulsaciones y mantener la cabeza fría, pero claro, la inexperiencia de los más jóvenes hace que el corazón prime en según qué ocasiones por delante de la cabeza. Y así pocas veces gana el fútbol. Dos equipos bien plantados se citaron en el tramo inicial, con movimientos tan pragmáticos como irrelevantes. Era un derbi y también importaba ese otro fútbol. El de la brega, la lucha y el tesón, de ahí que ambos centraran sus primeros pasos en el choque. El Betis Deportivo, preso de esa ligera responsabilidad que te brinda jugar en casa, empezó algo maniatado y el Sevilla Atlético fue el primero que se desinhibió, con Carlos Álvarez con libertad de movimientos. El menudo centrocampista danzaba con el cuero en los pies, ofreciendo trazos de un fútbol champagne, pero al plantel sevillista se le nublaban las ideas cuando traspasaba la zona de tres cuartos, sin más amenaza que un par de acciones personales de Nacho Quintana. Eso y que la tarjeta del '10' condicionó su partido. Ahí desapareció. Esos espavientos, ahora sí, espolearon al filial bético, quien tomó el relevo. El Betis se hizo fuerte en la medular y desde ahí, desde la asociación, desde la superioridad que brinda ganar la zona de máquinas, comenzó a hacer su fútbol. Era Juanjo el primero en avisar, trazando una huida hacia delante que pudo terminar en obra maestra. Recogió el balón en su área y sin otro camino que tomar llegó hasta la contraria driblando rivales, pero las fuerzas le dieron lo justo para tocar con insuficiencia el balón en el mano a mano con Alberto Flores. Lara y Juan Cruz, desapercibidos hasta entonces, buscaron hacer daño por dentro y ahí, en la asociación, llegó el verdadero peligro del Betis. Precisamente fue el exsevillista el que lanzaba un contragolpe con tintes mortales. La bola le llegó a Juanjo, pero Nacho Quintana le imposibilitó la carrera en el balcón del área. Una falta con pena doble... o casi triple para el canterano sevillista.

Juan Cruz, otra vez

Ahí recogía el testigo Juan Cruz, quien se inventó una parábola perfecta para batir a Alberto Flores con un golazo de falta por la escuadra. El hispano-argentino, el jugador de moda en el filial. Normal que Pellegrini le siga de cerca. La imagen no necesita descripción. Y eso que el golpe que pudo ser doblemente dañino, pues Marcos perdonó el 2-0 en la reanudación.

El paso por vestuario, lejos de calmar las pulsaciones, avivó la ansiedad del que necesitaba remontar pero también las ganas de un Betis que quería más. Argumentos suficientes como para convertir el derbi chico en un correcalles. Un ir y venir con del Betis ganando a los puntos. Fue Alberto Flores el que, a mano cambiada, privaba a los locales de poner tierra de por medio, blocando un disparo cruzado de cantarero. Un paradón que mantenía las esperanzas en el Sevilla Atlético... pero estas diluyeron de inmediato, con la segunda amarilla, y expulsión, de Nacho Quintana. Ya sería demasiado esfuerzo. La sentencia la tuvo en sus manos el Betis Deportivo, a cinco para el final, pero cuando el gol se celebra antes de marcarlo... Con el Sevilla Atlético volcado a la salida de un córner, la réplica dejaba solo a Juanjo ante Alberto Flores. Le dio tiempo a regatear, a cederla, a disparar... a pensar una y mil veces la resolución. Demasiado tiempo para fantasear el final de la jugada y se le hizo de noche al 20. Tomó mal y tarde la decisión de cederla a Cantarero, que algo forzado no aprovechó ese dos contra uno. Una bala de fogueo que brindaba un último halo de esperanza para el filial sevillista. Un espejismo de ilusión. Pero las fuerzas, ya en inferioridad numérica, flaqueaban en demasía para los de Alejandro Acejo. Una agonía fugaz, pues el Betis Deportivo supo calmar las arremetidas del Sevilla Atlético, sin apenas acercamientos hasta el pitido final.

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