Cosas tan duras dichas sobre Raúl García...

Raúl García en la victoria lograda en Lviv.
  • "No traten de entenderlo"

  • Un dúo inédito y bien avenido

  • La cabeza muy arriba, el punto escaso

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Cosas tan duras sobre su figura de león del Athletic Club como que era fiera desdentada y con las garras cortadas al cero. Se dijeron. Lo escribió este periodista sobre Raul García. Y que en el banquillo había una butaca con su nombre escrito. E incluso en la tribuna. La responsabilidad de su bajísimo rendimiento no recaía en sus espaldas, anchas, con muelles, muy aptas para elevarse en poderoso salto cuando, en vuelo alto el esférico, la ocasión la pintaban calva... Llegó a Bilbao para aportarle al Athletic su fútbol de muchos quilates, y no, únicamente,  virtudes inherentes a su carácter y poderoso estado de ánimo. Ernesto Valverde lo recibió con los brazos abiertos: "Ya tengo 'el De Marcos de Bielsa', el Ander Herrrera que utilizó Bilbao como parada en su viaje desde el Pilar hacia el 'Teatro de los Sueños'. Para Valverde, tan alabado por sus colegas en calidad de 'sabio de los banquillos', Raúl García fue ese 'difícil cromo' que le salió mientras abría los sobres que se compraba en la tienda de Marina y Bautista.

  Tan pronto como lo tuvo delante de sus ojos, lo mojo con la saliva de su lengua y lo pego en el anteúltimo lugar de los once titulares. "Ahí te pongo, tú verás, vienes de librar batallas a orillas del Manzanares, de humedades sabes mucho", sobre la Ria del Nervion estaba la Catedral, encima sigue estando ahora, mientras Mikel Rico es un grande que ataca la lona de un fondo espoleado por la confianza que le inspira un Ander Iturraspe colosal, el 'señor de la escoba': "Cuantas cosas barrería"...  Y he aquí que lo barría todo, a imagen y semejanza de Miguel De Andrés, el 'buen ladrón' apodado por José Mari Mujika, el maestro de la metáfora: "le quita el balón a sus rivales para ponerlo a buen recaudo en pies de sus compañeros". Robar cuando el botín lo posee el rival. Y ya de su propiedad, distribuirlo con ese portentoso criterio que alcanzó a instancias de Marcelo Bielsa, el entrenador que, mejorando pasados de los que uno no pudo disfrutar, de manera más virtuosa ha hecho jugar al Athletic, más excelsa, incluso, que aquella que alcanzaron los leones del 77, Koldo Agirre, su domador, Irureta, Villar y Txurruka, ene bada!, que pedazo de centro del campo, Dani, Carlos y Txetxu Rojo, delantera letal, Iribar en la portería ordenando aquella zaga a base de Lasa, Alexanco, Gisasola y Eskalza.

  Aquel Athletic que se quedó a un solo gol de llevar a las vitrinas de Bertendona el primer trofeo europeo tenía, quizás, futbolistas de más talento, pero a nivel grupal, el Athletic del primer año de Marcelo Bielsa jugaba como los ángeles, o sea, celestial, paradisiaco, 'Eden' era San Mames, Paraiso Terrenal y no Catedral, el tiempo retrocedía vertiginoso a aquellos días de la creación del fútbol, donde todo era campa, cuando el juego era diversión, mágico, mago Bielsa, de loco nada, muy cuerdo hay que estar, y ser extremadamente inteligente para que en el mismísimo Teatro de los Sueños la exquisita concurrencia de la corona británica humillara su cabeza y se rindiera a los rojiblancos con saludos principescos.  Dos temporadas y pico han tenido que pasar para que, a instancias de su entrenador, o de motu propio, Raúl García, el 'Rulo' que en papel de regalo envuelto nos envió a la villa Diego Pablo Simeone, obsequiara a todos los que somos Athletic sino con el mejor partido desde que 'trabaja' para nosotros, si, al menos, con el más completo.

  Y es que, por fin, ya era hora, ¡carajo!, que diría Bielsa, el 'media punta' navarro oficio de lo que su sistemática posición en el campo le exige: moverse por la parcela que se inicia en el círculo central y finaliza en la portería del arquero que su equipo ataca. Luego de tantas sesiones de apatía aparente, de fingir tan completamente que hasta fingía que era desidia la desidia que a mis ojos me lanzaba, Raúl García, lejos de la 'Pinto', de la 'Kutxi', de la 'Zapa', esas tres calles de lo viejo de 'Siberia-Gasteiz' donde "la gente dura, rula, rula, rula, rula", quizás espoleado por ese frío de Ucrania que lugares tan lejanos entre sí iguala, soltándose el pelo de una melena que jamás lo vi lucir, dijo basta, y se puso a cantar en silencio, moviéndose a su aire, explorando territorios desconocidos y descubriendo parajes ignotos. Lo veía. Lo veía. Lo veía. Y me decía en lo solitario y frío de la noche: "Este es el Raúl García que yo quería ver y hasta ahora su versátil juego le había sido hurtado a mis ojos hambrientos"...  "Hay una guerra latente por controlar la colina". Ucrania y Rusia, a la greña. Mil kilómetros separaban Lviv, lugar del exilio, de Luhansk, su tierra madre, la patria del Zorya, ese equipo que en San Mames se enseñoreo hasta el humille de un Athletic al que, incluso, lo castigó con la involuntaria y grave lesión de rodilla de Muniain, otro navarro, de la Txantxrea 'el pequeño', de Zizur el más curtido, este al que,  en la gélida noche ucraniana, es como si los sentidos se le hubieran despertado hasta lo sumo, en especial el del olfato, 300 llegaron desde Bilbao con el estandarte de la infatigable 'Peña Deusto', por ellos mi esfuerzo solidario, el asma del 'comandante' sobre la hierba mojada, 'hoy tengo ganas de ti', de la pelota, del Athletic y su gente, ganas de comerme al rival con el mundo por txapela, la que Jokin Altuna me presto como amuleto luego de habérsela robado a 'Urruti' en el último tanto de la final del cuatro y medio, extraño nombre con el que bautizar uno de los tres grandes de la temporada...

  Como un gregario, bajaba a por bidones para abastecer a sus compañeros. Como un jefe de filas, en cabeza de todas y cada una de las avanzadillas. Inquieto, revoltoso, dando arreones para mover el 'avispero'. Como un 'clásico' al estilo Sagan, bien colocado para asestar el último golpe de riñón, el cuello que se estira, la cabeza que contacta con el cuero: al travesaño, casi a la red de no haber sido por los portentosos reflejos de un casi imberbe portero, y una chilena, esa misma que a mi compañero Asis Martin le evocó a Pelé en su Evasión o Victoria, y a mí a empezar a gritar gol cuando vi como, al modo de Bubka, se colocaba horizontal, no hay gravedad, flota el Athletic. Raúl García lo sostiene, marcará Aduriz pero su gol, el segundo y definitivo, será el merecido galardón que premiará a un futbolista que, viruelas a su vejez, cual "Félix el gato, el único, único gato", abrió su maleta, desplegó un helicóptero y se puso a sobrevolar sobre un desangelado estadio, 300 leones vivos, 6.000.000 de judios muertos, huele a gas aún en el macabro 'estadio' de Auschwitz, y a carne quemada también, una columna de humo negro se eleva, se sigue elevando hacia un cielo ceniciento en el que, por ausencia de 'el señor' (ese que, según dice Saramago, "continúa discutiendo con Cain"), ni se hizo justicia, ni se hace ni se hará.

  Era la noche de los 'vivos', de los inteligentes, de los más listos, o sea de 'los cucos', esa legión de leones que alecciona 'Kuko' Ziganda, el entrenador que, con el Bilbao Athletic, habitaba el cielo una vez a la semana, el mismo que, por trabajar ahora con gente más madura, tiene visiones de ese más allá en el que tanto cabe Cielo como Hades. Frente al Zorya, a Raúl García, amante del mito, le salió su vena de Caronte. Ya en su barca de dos remos, y pensando en la suerte de los suyos, ziabogo, de la muerte fatal hacia la gloria en vida. Desde el domingo en adelante, el Athletic, en vez de remar todos en la misma dirección, deberá, por su propio bien, y por el de todos nosotros que somos Athletic, dejar que 'Rulo', barquero que recién ha raptado a Caronte, reme y reme por la Ria, hasta llegar a Delika, prodigioso salto como el de un salmón, hay un río Nervion que nace y lo espera.  "Todavía hay quien resiste / tras largos años de asedio/ fuera las caras tristes, si!/ ya conocéis el infierno... Cuando llega un nuevo invierno/ hay que buscarse el abrigo/ La vida es dura/ rula, rula, rula... La gente duda, rula, rula, rula...Todavía hay quien resiste, resiste, resiste, resiste, resiste,... RULA!!!... RULO!!! Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', exfutbolista y periodista

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