Competicion:

Califato de Córdoba en la Catedral

cordoba.jpg
Iñigo Córdoba estuvo imperial frente al Östersunds.
Kuitxi
  • Córdoba, Núñez y Unai Simón, con la Sub 21

  • Desmarcados Athletic-Östersund: 'Aduriz cambia el rumbo del Athletic'

  • Una victoria de fe

Compartir

Les confieso que tenía miedo. Miedo a encontrarme con un león tan fiero como el que me habían pintado luego de que el Athletic Club empatara a dos goles un partido en el que debería haber sido goleado por 7 tantos a dos. U ocho. Hay quien, en su aventura catastrofista, llegó a alcanzar la docena y de seguido, el desmayo. El Ostersunds que yo vi, sin embargo, me pareció un equipo muy poderoso en lo físico, pero con menos imaginación futbolística que una mosca con las alas amputadas. De salida, como me había sido dicho, el cuadro cosmopolita con sede social en Suecia amagó con querer imitar la salida de balón desde atrás del Fútbol Club Barcelona. Pero una cosas es eso, la imitación, y otra, bien distinta, la constancia en la manera de querer interpretar el fútbol. Y en ello, en la interpretación constante, los 'blancos por imperativo legal' se encontraron con un Athletic de negro (también por imperativo legal su vestimenta) difícil de roer.  Hueso demasiado duro para una dentadura tan endeble como la de este equipo que se presentaba en San Mamés para, luego del banderín para el capitán, Iturraspe, y el ramo de flores, para Rafael Moreno Aranzadi, Pitxitxi, consolidarse en el liderato del grupo al mismo tiempo que apeaba de la competición al presunto favorito, el Athletic de Ziganda, un cuadro que venía, o creía, venir impulsado desde su partido de referencia: aquella derrota frente al peor Barcelona de los últimos tiempos. Peor por rácano, y por tramposo. Se dice entre entrenadores, futbolistas y analistas que en un solo partido de fútbol se suceden varios. En el de San Mamés, échense las manos a la cabeza, acontecieron tantos partidos como disputas se produjeron, o sea, qué sé yo, mogollón. Y así, como en tantos y tantos partidos nuestro Athletic ha sido tachado de indolente, esto es, de esa tan manida "falta de actitud", frente a esa nube escandinava, por aquello de que vestía de blanco y la lluvia no hizo acto de presencia, cada león a la greña se empleó con esa virulencia propia de los hombres a los que les va la vida en el empeño, que les iba. 

aline.jpeg

Cómo explicar, si no, que los visitantes apenas inquietaran a Herrerín, el portero 'europeo' que se permitió el lujo de oficiar de aguador en favor de un Unai Nuñez que, a su vez, el enemigo en lontananza, se retrasó hasta la línea de fondo para saciar esa sed ardiente que padecen en el campo de batalla guerreros tan fieles y fiables como el valeroso y talentoso central de Repelega, alto Portugalete, promontorio irredente desde el que se divisa el barrio de La Florida y su campo municipal de fútbol.  Estadio en el que tantas batallas librara su progenitor, un futbolista del Portu del que a no mucho tardar en este mismo medio, ElDesmarque Bizkaia, se hablará. Unai Nuñez, un central que, mientras con su pierna derecha maneja con criterio el balón, con su mano izquierda blande el cetro que lo señala como digno y poderoso.  Digno y poderoso fue el Athletic, en casi todos los lances del juego. Se dice que "a setas o a rolex". O sea, centrarse. Campa en la que escarbar como gorrinos buscando trufas. Cantera en la que picar y picar para robarle al Mugarra su hermosura. Ahí no hubo golondrinas volando con los ojos arrancados, cuencas vacías. Tocaba degradar el monte más hermoso a machetazos. Ahí San Mames era zafra, ferrería, altos hornos, peones amasando ladrillos hasta levantar una muralla al grito de "Dun, dun, ¿quién es?. El Ostersunds, que no es sueco pero la UEFA dice que lo es". ¡Cierra la muralla!". A las subidas de Lekue: Abre la muralla. A la salida de Petterson: Cierra la muralla. A la pantera que salta: Abre la muralla. A los escarceos de Ghoddos: Cierra la muralla. Pero, en especial, a la locura de Córdoba: ¡ABRE LA MURALLA!. Y si el muro, ni las trompetas de Jericó lo derriban, ¡ahí esta, este es, el zurdo extremo de San Mames!  Iñigo Cordoba Kerejeta, por enésima vez, él, el hijo que en profecía nació de la sabia pluma de sestaorra Jaime Ugarte, el que en su día apostó por él cuando uno de 'los once hijos de Ziganda' no era sino un potrillo que frágil y liviano trotaba por la banda de San Mamés al mando de Cuco, pero en una categoría en escalones inferior.  Era entonces. Ese era el momento. Ahora fácil resulta cantar: "Arriba, arriba, arriba, arriba Cordoba ese balón, que 'Rulito' lo prepara, que 'Rulito' lo prepara... viene el Zorro y mete gol". 

EFE_Unai_Gero-Ath-OSter_opt.jpg

Pero, curiosamente, en un partido descomunal del zurdo extremo izquierda, el gol habría de venir por la derecha. Tanto va el cántaro a la fuente por la izquierda, que, al final, termina rompiéndose por la derecha, el lugar más inesperado. Hasta en eso estuvo sublime Córdoba: atraer hacia así la atención para que otros, en su nombre, hicieran el trabajo 'sucio' que en esencia es ejercer de verdugo de Aly Keita, portero del Ostersunds, uno de sus tantos suecos validados a golpe de pasaporte, visado y carne de identidad.  Ni en la igualada ni en la derrota. El rival del Athletic no pudo. Quiso pero no pudo. Lo intentó, pero la fiera oposición de tantas garras se lo impidió. Escucho, leo, pocas loas para Ziganda y sus muchachos. El Athletic, sin embargo, a mi 'soberbio' parecer, supo leer en todo momento el partido.  Iba la cita de machete en mano y no de florituras. Iba de fusiles sin flores que taponaran la bala en su viaje al corazón ajeno. Iba de harrijasotzailes y aizkolaris. Y en eso aquí, en esta bendita tierra, maestros somos.  Iba, fue, finalmente, de soka-tira. Una sola tirada. A un lado, los unos, al otro, los nórdicos. Un juez polaco con la mirada gacha clavada en las líneas. En el 70, el cabezazo a quemarropa de Aritz Aduriz derrotó al Ostersunds. Quedaban minutos. Pero como el reglamento no contempla el cambio de campos, desde el gol del 'Zorro' hasta el pitido final, la imagen que recogían los vídeomarcadores era la de un Iñigo Cordoba Kerejeta apretando contra su pecho el cuero con sus brazos. 

adu_gol.jpeg

Los suecos lo querían, pero Córdoba, avalado por su exhibición 'Argoteniana', reclamaba a gritos que la pelota era suya, que la había traído de casa, que se la pidió al Olentezero y los Reyes Magos se la trajeron. Tras lo del jueves, no sé yo. No sé si carbonero vasco y Reyes Magos cristianizados vienen al caso.  Tras lo de anoche, sí: 'CALIFATO DE CÓRDOBA EN LA CATEDRAL'. Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', exfutbolista y periodista