'Cuco' inicia la 'Era Ziganda' mezclando estilos en Bucarest
Como, casi, siempre rezando a San Mamés
Ziganda: "Hemos venido con intención de ganar e iremos a San Mamés igual"
Primer gol europeo de Aymeric Laporte
Ziganda, Valverde; 'Cuco', 'Txingurri'; José Ángel Ziganda, Ernesto Valverde... Primer partido oficial de la "Era José Ángel Ziganda". Ni el escaso rodaje de los unos ni él excesivo de los de enfrente eran excusas para ninguno de los dos equipos que se veían las caras en aquel escenario en el que el Athletic Club sintió por primera vez que Simeone habría de ser Caronte, su barquero de cabecera, listo, presto dos, cuatro, cinco veces al año para llevarlo en barca de dos remos camino del Hades, ese infierno al que nos manda el argentino cada vez que nos enfrentamos a su equipo colchonero, de cama, de sueño, sueño eterno... Misión: sentenciar, o, en su defecto, encarrilar la eliminatoria; curiosidad: comprobar si, en tan poco tiempo, Ziganda habría sido capaz de sellar su estilo a fuego en el lomo de sus leones; o si, acaso, tan sólo trataba de dotar, de dar continuidad al inespecífico legado del actual entrenador del Fútbol Club Barcelona. Acabada la batalla de las flores, sentir que todo ha sido un continuo arrancar pétalos a base de destellos y secuencias. Para terminar concluyendo que, sin novedad en la tropa, todo sigue su curso, como si para que el fútbol del Athletic registre un viraje de envergadura, se necesitara pagarle a Urdaibai la cláusula de Vicente Carpintero, a fin de que el patrón de Urdaibai (ex-jarrillera), se ponga en la popa del sistema, mire de frente a sus atletas, y negocie la ziaboga que este Athletic demanda para terminar jugando recto sobre la mar torcida en la que se empeña en convertir los terrenos de juego en los que practica. 'Saltó' al banquillo Ziganda. Que apostaba por Mikel Vesga, "uno de los suyos", recuperaba al maltratado Susaeta, y hacía justicia con Iago Herrerín al ubicarlo entre los palos. De Marcos, Balenziaga: Valverde en el recuerdo. Raúl García: lo que comenzó siendo solución ha degenerado en un problema que dificulta el juego del equipo a la hora de su resolución. En un 1-4-2-3-1, 'Rulo' debería ser 'media punta'. Pero esa labor, en el partido de hoy, y desde un pasado casi remoto, la viene haciendo, y muy bien, por cierto, Iker Muniain, que camina decidido hacia el cenit de su carrera. El 'asunto' Raúl García debería abordarse en breve, o corremos el peligro de que el virtuoso futbolista navarro sea retirado un día del campo por el arbitro al "no hallar en su proceder ningún motivo que justifique su presencia en el terreno de juego". El sistema... Ziganda debería tomar cartas en el asunto. En su Bilbao Athletic se gustaba alineando a tres medio centros en detrimento de un segundo delantero o de un media punta especifico, al que terminaría echándole el lazo por "intereses de Estado". Podría colocar junto a Aduriz un segundo delantero. Podría recurrir a ese tercer medio centro. Y si de media puntas tan solo es el debate, Muniain está muy por encima de Raúl García, al que desplaza, e incluso arrincona, con su desparpajo, dejándolo en evidencia. Muniain está muy por encima de Raúl García, al que desplaza, e incluso arrincona, con su desparpajo Y si el 'pony de la Txantrea' parte desde la banda izquierda, hay un tal Ager Aketxe en la plantilla al que la posición que (no) ocupa 'Rulo' (otrora, mi debilidad) le vendría como balón cosido a su bota zurda de seda. Que se lo pregunten a Alvaro Cervera, que lo tuvo en el Cádiz, ese equipo que, gracias a la mágica zurda del genio de Romo, compitió hasta el extremo...
Así las cosas, y como los sistemas los dibujan en la pizarra los entrenadores, y las alineaciones se susurran, estos de hoy eran "los leones de Cuco", y con ellos había que 'sabanear' en el alterado pasto del campo del Dinamo de Bucarest, un entusiasta equipo dirigido por Cosmin Contra, que terminó más contento que unas 'Pascuas en Getafe'... Más cerca del ideario de Marcelo Bielsa que de la sencilla y cauta propuesta de Ernesto Valverde. Esperanzador. Con Susaeta en la banda derecha, otra vez sus compañeros haciendo ruletas entorno al fino extremo que Marcelo Bielsa elevó a los cielos. Juego de libro. Posesiones largas. Triangulaciones...y Muniain rompiendo por dentro, presto, asumiendo ese riesgo de que fuera uno de sus tobillos el que terminara desencajado a resultas de una caza traidora. Sin balón. Bien por perdidas en zonas de influencia, bien en ataque estático desde la zaga ajena, el equipo se sigue desbaratando, como si lo de la rígida seriedad táctica defensiva fuera una quimera cuya silueta a veces dicen ver en las campas de Lezama. El cero a uno. El gol de Laporte. La peinada de Etxeita. El bloqueo previo de 'Rulo'. El córner botado con ternura por Beñat. Una delicia. Lo nunca visto. Parecido, si, pero tan excelso, prácticamente imposible. "¡Cuco!", grita el pétalo al ser arrancado del cogollo de una de las margaritas que se están utilizando para tratar de entender a este Athletic tan raro. O tal vez su fútbol sea tan solo lo raro. O el mundo. El proceder de este Athletic, tan raro, que ni el arranque de pétalos me lo explica. El empate de Rivaldinho, esa suerte de 'lanzamiento de tres' que la defensa facilita a base de recular y recular en clara invitación a un disparo lejano que se torna violento y colocado. Un mal endémico. Los leones siguen sin morder. Me ha dicho un pajarito que 'Urrutia presidente' no les deja ni decir tacos "por ir en contra del Gure Estiloa". A ráfagas. Así el juego combinatorio de un Athletic que ya ha llegado a su fin ('lo combinatorio'), renunciado al daño ajeno y se malocupa en conservar un resultado bonito, fruto del juego inconexo de un partido en el que, fantaseando este narrador, podría decirse que, desde el area técnica del Athletic, José Ángel Ziganda, en el inicio oficial de 'su era', se hubiera visto forzado a ir arrancando pétalos bajo la fantasmagórica mirada de un Ernesto Valverde que ya no está de cuerpo presente sino en ese lejano Oeste en el que tan bien se lo pasa "entrenando a Leo Messi". Por Luis María Pérez, 'Kuitxi'. Futbolista, periodista, montañero, pero sobre todo escritor: cuentos, relatos, cronicas, artículos radiofónicos, literatura de viajes.
