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Torrecilla: "Estoy deseando que el Benito Villamarín se convierta en un olla a presión"

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Miguel Torrecilla compareciendo en sala de prensa.
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El director deportivo del Real Betis, Miguel Torrecilla, ya se encuentra de nuevo metido en la dinámica laboral tras disfrutar de su periodo vacacional. El mercado estival fue ajetreado para ex del Celta, quien tuvo que remodelar casi por completo un equipo al son de Gustavo Poyet. Con todas las piezas encajadas, el máximo responsable de  la parcela técnica del club analiza los primeros meses al frente de la escuadra heliopolitana. Torrecilla quiere ver al Betis "cerca o dentro del objetivo inicial que nos marcamos, con una adaptación completa de los jugadores nuevos y con una afición identificada con el proyecto".Tras dejar el Celta de Vigo, Torrecilla explica la razón de su fichaje por el Betis: "Pude no haber elegido este proyecto, podía haberme mantenido en el que estaba. Pero después de siete años en el Celta quería y quiero demostrarme a mí mismo que soy capaz de llevar adelante un proyecto en el que la exigencia es máxima e idéntica a la de cualquier club grande nuestro país", comenta. 

El derbi, "apasionante acontecimiento" para el director deportivo

Mucho trabajo en el mercado veraniego: "Sabía que llegar al Betis me iba a hacer entrar en una ventana de mercado de verano muy alterada. Llegar a este club en el mes de mayo me ha ayudado a que ninguna de las decisiones hayan sido tomadas sin consenso o marcadas por la improvisación. Todas han sido trabajadas con el míster y apoyadas por una secretaría técnica de la que me siento orgulloso de haber formado. Y, por supuesto, confirmarte que las bajas siempre nos han marcado las altas. Echo la vista atrás y en mis proyectos anteriores en Cartagena, Salamanca y Vigo los inicios fueron de muchos movimientos y cambios en las plantillas. Eso sí siempre conseguí que en los siguientes años las incorporaciones ya sólo fueran para apuntalar diferentes puestos y no tener, como ha ocurrido esta temporada, que mantener solamente a once jugadores de la anterior plantilla". "Pude sufrir en mis propias carnes el competir con un equipo cuya afición es capaz de ayudar a remontar un resultado, que el equipo rival sufra esa presión"Torrecilla comenta en la Revista Balompié cómo vivió el choque ante el Sevilla FC: "En la previa me desplacé con el equipo en el autobús y desde la salida del hotel y durante todo el trayecto comprobé por las calles que la pasión iba yendo de un color hacia otro a medida que te alejabas del Villamarín. Fue apasionante ver las caras, gestos y actitudes de nuestra hinchada en los metros que separaban el hotel de nuestro estadio. Durante el partido siempre estuve muy orgulloso de la actitud de nuestro equipo. Desde el primer segundo con la tarjeta amarilla que sacan a Petros me di cuenta de que en cada balón y en cada disputa nuestros jugadores se iban a dejar el alma. Y así fue. Con el transcurrir de los acontecimientos pasé por momentos que me hacían pensar que íbamos a sacar un resultado positivo y, al final, como toda nuestra afición sabe, esto no fue posible por detalles como la jugada a balón parado de Mercado y la errónea decisión arbitral en el gol de Álex Alegría que no sube al marcador".Asimismo, dejaba claro dónde quiere ver situado al equipo en un futuro: "Me gustaría verlo cerca o dentro del objetivo inicial que nos marcamos, con una adaptación completa de los jugadores nuevos y con una afición identificada con el proyecto, con los jugadores y con el cuerpo técnico. Que cuando vengan al campo sientan que todo lo que se ve en el terreno de juego les representa. Sobre todo me marcó viniendo como director deportivo con el Celta. Pude sufrir en mis propias carnes el competir con un equipo cuya afición es capaz de ayudar a remontar un resultado, que el equipo rival sufra esa presión. Eso me marcó y estoy deseando que el Villamarín se convierta en un olla a presión para los equipos rivales como ya pude comprobar ante el Granada y el Málaga". Por último, tuvo palabras de elogio a la filosofía de Gustavo Poyet: "Lo primero, una idea de juego con la que me identifico. Después una filosofía de trabajo y una visión de cómo hacer las cosas muy parecida a la que en los últimos años, con los anteriores técnicos con los que he trabajado, he experimentado. A esto tengo que añadir que la pasión con la que Gustavo siente su trabajo es equiparable a la pasión con la que el bético siente su equipo".