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Ambición, has vuelto para quedarte

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Escribe Borja Conde, comentarista de Bilbao Sport.
  • Williams pone el Grupo en la 'manita' del Athletic

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Con el corazón encogido por la despedida de Don Carlos Gurpegui Nausia, un león que cuelga las botas y se prepara para transmitir en Lezama aquello que aprendió y aquello que llevaba dentro, llega el momento de hacer balance de una temporada larga, muy larga. Digo larga, porque han pasado prácticamente 11 meses desde aquel 1 de julio, 61 partidos oficiales, muchos kilómetros sobre las piernas y la cabeza, desgastada de la presión competitiva. El bagaje es excelente, no puedo calificarlo de otra manera. Después de 31 años, volvimos a alzar un título. Menospreciado por algunos de manera perversa, se convirtió en el abrelatas del apetito voraz que comenzaron a mostrar algunos leones, que vieron que nada es imposible si ponemos nuestra alma y corazón en ello. Por vez primera en años, comenzamos a escuchar mensajes ambiciosos en boca de nuestros jugadores y entrenador: “txapeldunak, sí, pero queremos más, queremos la Europa League”. Música celestial en nuestros oídos. Está claro que probar las mieles del triunfo refuerza nuestra ambición. Ver a todo Bilbao y Bizkaia entera vibrando con nuestro equipo no puede dejar a nadie indiferente. Y creo que no lo ha hecho. Hemos disputado todas y cada una de las competiciones como si fuera la única, dejando atrás esas sensaciones pasadas de apostar por una u otra. Somos el Athletic Club, y eso es lo que exige la afición. Dejarse la piel en el esfuerzo. Morir en el intento. Estuvimos compitiendo a alto nivel en la Copa, contra los de siempre, y los tuvimos ahí. Y qué decir de la Europa League, donde Custer y el Séptimo de Caballería hubieran sido unos principiantes comparados con nuestros leones. Y eso que pasamos por momentos críticos, como contra el Olympique de Marsella, donde nuestro futbol hizo aguas. Pero Sevilla fue un ejemplo doloroso, pero todo un ejemplo. Nos mataron los detalles, que no el fútbol. Detalles como el de Muniain en la ida, la ocasión de Susaeta en la vuelta, pero también el desfallecimiento del equipo tras el fallo de Iker. Y el rival, perro viejo competitivo, olió sangre y mordió en la herida. Pero en el Sanchez Pizjuán, unos penalties (malditos otra vez) nos dejaron fuera del camino directo a Basilea. Era nuestro destino. Pero a veces el deporte te juega malas pasadas. Eso es fútbol. Pero también orgullo de ver a los nuestros encerrando al rival en el área en el último minuto de la prórroga. Esa fue una sensación desconocida para casi todos nosotros. AMBICIÓN. Pena de final con ese rival deseado y admirado por todos: los reds de Anfield Road. En Liga, el balance es de notable alto. Seguimos competiendo hasta el final, con el depósito de gasolina vacío, seco como la mojama, con un índice de lesionados muy alto, precio de una temporada demasiado cargada. Aunque se haya repartido mucho mejor la carga de partidos que en temporadas anteriores de perfil similar.  Nos queda la espinita de la Champions, que yo creía que íbamos a alcanzar, pero no supimos o no pudimos dar ese paso al frente que exigía. Pero la sensación de equipo competitivo, a pesar de un arranque donde pesó el sobreesfuerzo de las 2 previas de EL y de Supercopa, no nos la puede quitar nadie. Hemos sido un rival muy difícil de superar, compitiendo cada día mejor, con jugadores que han dado pasos adelante en el liderazgo de este club y sus valores. Qué decir de Aritz Aduriz. Increíble su temporada, su implicación, su sentido de pertenencia,… Además de sus goles, pasará a la historia por su frase que explica muchas cosas de este club: “somos una kuadrilla”. Amigos, además de compañeros. Unidos. Juntos para lo bueno y para lo malo. Y sus goles, de todos los colores. Costará ver algo similar en el futbol mundial. Aunque algunos juntaletras de la capital sigan siendo unos ignorantes y no entiendan nada. Nada de nada. También hay dos nombres propios que destacan por encima del resto: Mikel San José y Beñat Etxebarria. No hay palabras para describir su evolución. Por fin se han creído sus papeles en este equipo. Mikel ha puesto su brújula en el centro del campo. Y encima, sus galones. Ha conseguido hacerse respetar por todos. Bueno, por casi todos, menos aquel arbitro que le expulsó sin enterarse de la fiesta. He disfrutado con Beñat este año. Voy y toco. Vuelvo. Me ofrezco. Toco. Miro. Toco. Busco. Toco. Espectacular. Ya si consiguiéramos una pequeña mejoría en el balón parado, sería único. Pero todo llegará. No me quiero dejar a nadie: la evolución de los cachorros Lekue y Merino (¿quién dijo miedo? Temporadón el suyo), Balenziaga, el lateral más abnegado de Primera. Herrerín, Etxeita, Williams, pese a sus lesiones. Otros no han estado tan acertados, como Iturraspe y Muniain. A uno le lastran sus lesiones y su cabeza (¿dónde está el flaco que nos hipnotizó con Bielsa?) y al segundo, al que su lenta recuperación no le hace ningún favor la posición en banda en el campo, donde afloran todos sus defectos y ninguna de sus virtudes. Esperemos recuperar a ambos. Me quedan algunas espinas clavadas, dolorosas. La primera, la posible marcha de Laporte. Me duele en el alma, pero la entiendo. Se ha comportado como un señor. Démosle las gracias, despidámosle como se merece y dejemos la puerta abierta. Por si acaso. La segunda, el Bilbao Athletic. Lo siento, pero no. Su gestión ha sido poco menos que lamentable. Hemos mandado a la guerra a unos niños con un arco y unas flechas. Después de tantos años de esfuerzos y sacrificios, de fracasos, no podemos aceptar tirar por la borda este ascenso que tanto costó. Y que no nos cuenten la milonga de la formación. No es cierto. El objetivo es competir,  a través de la formación, pero competir. La formación es el medio, no el objetivo. Para eso se subió a Segunda. Y para eso se persiguió el ascenso durante años. Este es un club formador, pero si nosotros mismos reducimos el nivel de exigencia a nuestra cantera, flaco favor le hacemos. Hemos mandado un mensaje demoledor a Lezama. Este equipo hubiera sido otro con aquellos que sí han ido a reforzar otros equipos de la misma categoría. Hubieramos competido. Espero que alguien asuma la responsabilidad del cargo y de sus decisiones. Y no miro al banquillo.  Ahora solo nos queda rematar la faena contra el Sevilla, conseguir esa quinta plaza para evitar las previas y poder recuperar como merecen estos jugadores, y despedir a Gurpe como se merece. Con sonrisas. Que lágrimas ya hemos derramado demasiadas con él. Y no, no lo olvidaremos jamás. #eskerrikaskogurpe Por Borja Conde del Campo. Socio del Athletic y comentarista de Bilbo Sport en Telebilbao@borconde