Objetivo ché: Salvar la temporada
Neville: "Con confianza, digo que vamos a ganar"
Valencia recibe al Athletic con 18 grados
El Athletic busca su séptimo pase a cuartos de la historia
En el fútbol moderno es habitual ver a grandes magnates invertir sus millonarias fortunas en adquirir equipos de primer nivel. Normalmente, asociamos esto a éxito inminente. No vamos a negar que este modelo resultado exitoso en determinados casos, pero lo habitual es que no salga bien. El Valencia CF optó por este modelo y tras su buen primer año, este segundo esta siendo un mundo totalmente diferente. El choque de vuelta contra el Athletic Club supone la última bala que les permita salvar la temporada. Tras el breve espejismo, en el que parecía que enderezaban el rumbo, han vuelto a las andadas. Derrotados por un colista (el Levante) que les superó en todos los aspectos del juego y dejando unas sensaciones preocupantes, los del Turia lo fían todo al encuentro ante los bilbaínos. Seguir vivos en Europa. El Valencia es un viajero que busca subirse al tren que lleva a evitar el fracaso, pero que no acaba de alcanzarlo. Siempre que parecían alzar el vuelo, alguien les devolvía a la realidad de un plumazo. En copa fue el Barcelona, en liga y en Europa el Athletic. Sobrevivir en la Europa League es lo único que les permitiría volver a ese sueño y olvidar que su proyecto ha fracasado. Los jugadores valencianistas deberán jugar con ese pensamiento de que la última columna de ese edificio que es su proyecto, está muy cerca de derrumbarse. Aguantar las jugadas a balón parado. El partido de ida se decidió con una acción a balón parado. Una falta colgada por Beñat que Raúl Garcia, completamente desmarcado, remató al fondo de las mallas. Sólo las salidas de Ryan evitaron más goles de estrategia. Cada vez que el árbitro señala un corner o una falta en contra del Valencia, sus jugadores se atenazan. Sienten lo mismo que ese estudiante que no ha estudiado y sabe que tiene examen al día siguiente. Esa preocupación queda patente en los gestos de nerviosismo de los jugadores, desde que se coloca el balón para el lanzamiento hasta que concluye la jugada. Si hay un equipo que domine esa faceta es el Athletic. Neville sabe perfectamente que si no se muestran más seguros, cada acción de ese tipo traerá de cabeza a todo hincha, jugador o personal técnico del Valencia. Líos internos. Los aficionados ché se están acostumbrando a escuchar los problemas que sufre su equipo cada semana. Hace unas pocas existió un encontronazo entre Diego Alves y Vezo. El pasado domingo, el entrenador inglés acudió a la sala de prensa y cuando todos esperábamos las excusas a las que nos había acostumbrado, Gary Neville reconoció por primera vez que existía la posibilidad de que el problema radicase en él. Si bien había voces que sugerían la renovación del ex-comentarista de Sky Sports, no parece dar señales de levantar al equipo. Casualmente, la llegada de Ayestarán coincidió con el espejismo anteriormente mencionado. A esto podemos añadir como la grada de Mestalla prácticamente decidió que Negredo era el indicado para empatar frente al Atlético y no Abdennour. No seré yo quien afirme que el Valencia es una bomba cerca de explotar, pero si diré que anda cerca. Vencer a un equipo de entidad con Neville como entrenador. Villarreal, Real Madrid, Barcelona, Atlético y Athletic. De estos “grandes”, ninguno ha sido vencido por el Valencia de Neville. De hecho, todos le ganaron con solvencia; exceptuando el Real Madrid, que todos sabíamos cómo estaba por aquel entonces. Para recordar el 0-3 frente al Athletic, el 1-3 contra el Atlético o el 7-0 que les endosaron los culés. Los jugadores ché no son cojos, son jugadores con talento. Por ello es normal que saque adelante algún partido que otro. Es cuando se miden a equipos con entrenadores contrastados donde se les ve ser inferiores, donde se ve la diferencia entre Neville y los Marcelino, Simeone, Luis Enrique, Valverde... Anotar un gol ante el Athletic por primera vez con el inglés al mando. Es algo que no han conseguido. Dos veces se han visto las caras y en ambas se volvieron a Mestalla sin perforar el arco de los leones. Haciendo una suma de los dos enfrentamientos, apenas rescatamos dos o tres ocasiones claras de los valencianistas. Siendo los del Turia un equipo que de por si marca pocos goles, frente al Athletic ni siquiera generaron las ocasiones que suelen provocar. Tanto Negredo como Alcácer han actuado como titulares ante los bilbaínos, estando la mayoría del tiempo más pendientes de otros lances que del propio juego. Recibir goles. Viene siendo una costumbre para los de Mestalla encajar al menos un gol en cada partido. Prueba de ello son los 19 partidos seguidos encajando gol que llevan en liga. Ya se vio en la ida la fragilidad defensiva de este equipo, y eso que Abdennour jugó su mejor partido desde que llegó del Mónaco. Si les cuesta tanto no encajar, imaginaos lo que les puede costar cuando se las vean con un enrachado Sabin Merino, un guerrero como Raúl Garcia y tal Aritz Aduriz del que no hace falta decir nada. Siendo una eliminatoria a doble partido, este factor cobra más importancia que nunca, debido al valor doble de los goles visitantes. De encajar, no sólo sumarán otro partido más a la lista de encuentros recibiendo gol, si no que verán muy reducidas sus posibilidades de cara a pasar la eliminatoria. La temporada de los ché depende de lo que ocurra en ese partido de vuelta que se disputará en Mestalla. La ilusión de unos choca con el ansia de evitar el fracaso de los otros. El Athletic mereció un mejor resultado en la ida, pero el fútbol es así. 90 minutos (o puede que 120) decidirán quién avanza y quién no. Deciden el fracaso o el maquillar la campaña del Valencia. Por Ander Cotorro, periodista de Radio Marca Bilbao
