De dónde viene la costumbre de cruzar los dedos (y por qué no siempre trae buena suerte)

Hay muchos gestos que hacemos, pero desconocemos su origen y por qué se usan de ese modo
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MadridSe ha convertido en un gesto habitual, uno que hacemos sin apenas darnos cuenta cuando buscamos un poco de buena suerte o evitar atraer hacia nuestros planes la mala fortuna. Cruzamos los dedos al revelar algo que debería suceder en el futuro, algo que nos hace especial ilusión y que esperamos que pase tal y como deseamos.
Este gesto es tan frecuente y tan habitual que lo hacemos sin dudar, sin cuestionarnos su origen y los motivos que le han llevado a convertirse en el gesto universal de la buena suerte, pero ¿es tan universal como pensamos? Lo cierto es que no quiere decir lo mismo en todos los lugares del mundo y si estás en Vietnam es mejor evitarlo.
En este país consideran que la imagen que se forma al cruzar los dedos tiene ciertas semejanzas con los genitales femeninos, por lo que se considera un gesto obsceno, similar a mostrar el dedo corazón en nuestro país. Si buscas suerte en la mayor parte del mundo podrás cruzar los dedos sin problemas.
De dónde viene la costumbre de cruzar los dedos
Como en tantas ocasiones, hay distintas teorías que explican el origen de cruzar los dedos para atraer la buena suerte, o diferentes historias de por qué se ha convertido en algo frecuente. Lo cierto es que se lleva usando desde hace mucho, mucho tiempo, aunque no siempre de la misma manera.
Se cree que esta era una antigua costumbre pagana, se creía que los deseos quedaban guardados en el punto en el que se cruzan los dedos hasta que se hacían realidad. El gesto en sí era un poco distinto, porque para hacerlo eran necesarias dos personas, el cruce era más como un choque de espadas. Con el tiempo evolucionó, porque era evidente que una sola persona ya podía conseguir el cruce de dedos.
Otras historias apuntan a que también era un saludo entre cristianos cuando esta religión estaba perseguida y tenían que ocultarse, con este gesto se reconocían entre ellos. Este gesto también comenzó siendo diferente y cosa de dos. Formaban el ‘ichtus’ o pez al unir sus pulgares y cruzar los dedos índices, con el tiempo también evolucionó hacia un gesto que podían hacer en solitario, porque era una forma de invocar el poder de Jesús en momentos complicados.
Además de ser una forma de atraer la suerte y la buena fortuna (y de ofender a los presentes en Vietnam), el cruce de dedos también era usado por los cristianos que no podían practicar su fe libremente para absolverse de las mentiras que tenían que decir para salvar la vida durante interrogatorios o evitar ser torturados.
Esto se sigue haciendo, pues no es raro soltar una pequeña mentira mientras se cruzan los dedos tras la espalda, sintiendo así que esa mentira que estamos contando ‘no cuenta’ o tiene menos peso. Ese cruce de dedos nos permite no ser del todo sinceros sin sentir culpa por ello. Aunque eso tal vez sea porque nadie (o casi nadie) lo hace en serio.
