BYD pone al alcance de muchos bolsillos un eléctrico tan equipado, pero tan barato, que ni Dacia ni Citroën pueden plantarle cara en precio
El Dolphin Surf es uno de los eléctricos más interesantes del momento
El nuevo BYD es, para muchos, el menos atractivo
El BYD Dolphin Surf utiliza una fórmula especialmente agresiva: tamaño urbano, batería de fabricación propia y bastante equipamiento dentro de una tarifa que puede bajar mucho al aplicar campañas y ayudas. Es un eléctrico de cinco puertas y cuatro plazas reales, no un cuadriciclo destinado únicamente a trayectos muy cortos.
Dacia y Citroën cuentan con propuestas económicas, pero igualar el contenido del BYD obliga a observar algo más que la cifra inicial. El Dolphin Surf puede incorporar una pantalla giratoria, carga rápida, función V2L y asistentes que hace pocos años apenas aparecían en coches de categorías superiores.
Menos de cuatro metros bien aprovechados
La carrocería ronda los 3,99 metros, por lo que resulta fácil de aparcar y manejar en calles estrechas. Las ruedas quedan relativamente cerca de los extremos y el techo mantiene suficiente altura para que el interior no parezca pequeño.
El frontal utiliza unos faros angulosos unidos por una zona oscura. De perfil aparecen varios pliegues y un pilar posterior ancho, mientras que los pilotos recorren el portón mediante una franja continua. No es un diseño discreto, pero consigue que un eléctrico económico no parezca construido únicamente para ahorrar.
Detrás pueden viajar dos adultos durante recorridos normales. El maletero es modesto, alrededor de 300 litros según la medición utilizada, aunque los respaldos abatibles amplían la capacidad para objetos grandes. Cumple mejor como coche urbano que como vehículo habitual para cuatro personas con equipaje.
Tres niveles para usos muy distintos
Las versiones de acceso utilizan una batería pequeña y una potencia contenida. Son adecuadas para desplazamientos urbanos, donde el consumo es bajo y rara vez hace falta recorrer cientos de kilómetros sin parar.
Las configuraciones superiores aumentan batería, autonomía y rendimiento. Las más capaces homologan algo más de 300 kilómetros, una distancia que permite ampliar el radio de uso y realizar escapadas cortas con planificación. La carga rápida recupera buena parte de la energía durante una parada.
La función V2L permite alimentar pequeños aparatos externos mediante la batería. No será imprescindible para todos, pero demuestra que BYD no ha limitado el coche a la mecánica mínima necesaria para obtener una tarifa llamativa.
Equipamiento que refuerza el precio
La pantalla central de 10,1 pulgadas puede girar entre posición horizontal y vertical. Hay conectividad, cámara o sensores según acabado y diferentes ayudas a la conducción. Los materiales son sencillos, aunque el uso de colores y formas evita un ambiente excesivamente austero.
La cifra final depende mucho de los incentivos. Las campañas más bajas pueden incluir financiación, Plan Auto+ y otros descuentos, por lo que deben compararse con el PVP y con el coste total del crédito. Aun separando esas condiciones, el Dolphin Surf mantiene una posición muy competitiva.
El Dacia Spring prioriza la máxima sencillez y el Citroën ë-C3 ofrece más maletero y confort. El BYD contraataca con tecnología, una presentación moderna y baterías adaptadas a distintos presupuestos. Para quien busque un eléctrico principalmente urbano y valore el equipamiento, resulta difícil encontrar una combinación tan completa por una cantidad semejante.
