Renault recupera su esencia con un diseño que transforma uno de sus grandes iconos para la era eléctrica

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Renault podía haber recuperado el nombre del 5 colocando unos faros cuadrados y un par de detalles retro sobre un utilitario convencional. Eligió un camino mucho más interesante. El Renault 5 E-Tech conserva las proporciones, los colores y parte del carácter del modelo original, pero los adapta a una plataforma eléctrica moderna sin convertir el coche en una reproducción nostálgica.

Ahí está buena parte de su encanto. Resulta reconocible para quien recuerda el Renault 5 de los años setenta, pero también funciona como un eléctrico urbano completamente actual. No necesita conocer la historia de la marca para entrar por los ojos.

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Los recuerdos están integrados en la carrocería

El frontal mantiene una forma casi vertical y unos faros rectangulares con esquinas suavizadas. Las luces diurnas añaden pequeños trazos que aportan expresión, mientras que el rombo queda colocado en una superficie limpia sin una parrilla convencional.

Sobre el capó aparece un indicador luminoso inspirado en la antigua entrada de ventilación. En lugar de permitir el paso del aire, muestra el estado de carga mediante el número cinco. Es un guiño visible y útil, bastante más trabajado que colocar simplemente una insignia clásica.

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De perfil destacan los voladizos cortos, los pasos de rueda marcados y una línea roja que recorre el techo en determinadas versiones. Los tiradores posteriores quedan ocultos junto a la ventanilla, ayudando a que la carrocería de cinco puertas recuerde a un modelo de tres.

Compacto por fuera, suficientemente serio por dentro

El Renault 5 mide menos de cuatro metros, por lo que resulta especialmente manejable en ciudad. La plataforma eléctrica permite colocar las ruedas cerca de los extremos y aprovechar mejor la distancia disponible entre los ejes.

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Dentro aparecen una instrumentación digital y una pantalla central con el sistema OpenR Link basado en Google. Maps puede planificar las paradas de recarga y tener en cuenta el nivel de batería, mientras que los controles físicos del climatizador evitan depender completamente de la superficie táctil.

Los colores y tapicerías recuperan parte del ambiente desenfadado del original. Algunas versiones utilizan tejidos inspirados en el mundo de la moda y piezas amarillas o azules que rompen con los interiores completamente negros. Las plazas posteriores son correctas para un coche urbano y el maletero ronda los 326 litros.

Dos baterías para necesidades diferentes

Las versiones de acceso utilizan una batería de 40 kWh y ofrecen alrededor de 310 kilómetros homologados. Son las más adecuadas para ciudad, desplazamientos metropolitanos y usuarios que puedan cargar regularmente en casa.

La batería de 52 kWh eleva la autonomía hasta aproximadamente 410 kilómetros. Asociada al motor de 150 CV, permite utilizar el coche con mayor tranquilidad en carretera y realizar escapadas sin que cada recorrido dependa de una parada intermedia.

La recarga rápida reduce los tiempos de espera cuando toca viajar, mientras que la carga doméstica cubre con facilidad el uso cotidiano. Renault también ha desarrollado funciones de carga bidireccional, capaces de aprovechar la batería para devolver energía en instalaciones compatibles.

El nuevo 5 funciona porque no intenta vivir únicamente de su pasado. Los faros, las formas cuadradas y los colores recuerdan al clásico, pero el espacio, la tecnología y la autonomía pertenecen a un coche actual. Renault recupera así una parte muy reconocible de su esencia: fabricar modelos populares, ingeniosos y con una imagen que la gente puede identificar desde lejos.