El nuevo Volvo es, para muchos, el más bonito de la marca

Volvo. Volvo
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Hacer bonito un coche de más de cinco metros, techo prácticamente horizontal y seis plazas distribuidas en tres filas no parece el encargo más sencillo para un diseñador. El Volvo EM90 parte precisamente de esa fórmula. Es un enorme monovolumen eléctrico creado pensando principalmente en el mercado asiático y, pese a sus proporciones, tiene una presencia difícil de ignorar.

También es un Volvo bastante peculiar. Comparte buena parte de su base técnica con el Zeekr 009 y no forma parte de la gama española. Sin embargo, la marca sueca ha conseguido darle suficiente personalidad para que el resultado encaje con sus modelos más recientes.

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Una enorme carrocería que no parece pesada

El frontal es probablemente su zona más llamativa. No existe una parrilla convencional porque el EM90 es eléctrico. En su lugar aparece una gran superficie cerrada formada por pequeños puntos iluminados, con el emblema de Volvo colocado en el centro.

Los faros reinterpretan el conocido martillo de Thor mediante diferentes segmentos. Son pequeños en relación con el tamaño del coche y consiguen que la parte delantera parezca más ancha. No hay enormes entradas de aire ni falsos detalles deportivos.

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De perfil resulta imposible esconder que estamos ante un monovolumen. El techo es prácticamente recto y las puertas posteriores son correderas. Volvo utiliza grandes superficies acristaladas y detalles cromados para aligerar visualmente una carrocería que supera ampliamente los cinco metros.

El mejor asiento no está delante

La razón de ser del EM90 aparece al abrir las puertas traseras. La segunda fila tiene dos grandes butacas independientes con regulación eléctrica, reposapiernas y diferentes funciones de confort. Hay muchísimo espacio alrededor y el suelo prácticamente plano permite moverse con facilidad.

Una gran pantalla puede desplegarse desde el techo para convertir la zona posterior en un espacio de entretenimiento o trabajo. También dispone de mesas, numerosos huecos y soluciones pensadas para que los pasajeros puedan pasar muchas horas dentro.

El puesto del conductor resulta bastante más sencillo. Volvo utiliza una gran pantalla vertical para controlar buena parte de las funciones y mantiene una instrumentación compacta. Los materiales y los tonos claros evitan que tanta tecnología convierta el habitáculo en algo frío.

Un eléctrico pensado para viajar de otra manera

El EM90 utiliza una batería de gran capacidad y un motor eléctrico trasero de 200 kW, equivalentes a 272 CV. Las cifras de autonomía comunicadas para China se calculan bajo el ciclo CLTC, por lo que no deben compararse directamente con las homologaciones WLTP utilizadas en Europa.

Su planteamiento tampoco gira alrededor de las prestaciones. Lo importante está en la suavidad, el aislamiento y el confort de marcha. La suspensión neumática ayuda a mantener controlada una carrocería enorme y busca que los ocupantes apenas perciban lo que sucede fuera.

Volvo tiene berlinas más estilizadas y SUV con una imagen mucho más deportiva. El EM90 resulta atractivo precisamente porque no intenta parecer algo que no es. Sus pilotos verticales, el frontal iluminado y una carrocería enorme pero muy limpia convierten un formato eminentemente práctico en algo especial.

No llegará a todos los mercados y difícilmente será el Volvo que más se vea por nuestras carreteras. Eso no impide que sea uno de los diseños más originales de la etapa reciente de la marca.