Leapmotor presenta un modelo que ya es el más atractivo de la historia reciente de la marca

Leapmotor. Leapmotor
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Leapmotor se estrenó en Europa con coches que llamaban la atención principalmente por su relación entre precio y equipamiento. El C10 cambia esa percepción. Este SUV de 4,74 metros tiene una presencia mucho más cuidada, un interior amplio y una gama mecánica que ya permite escoger entre propulsión eléctrica, autonomía extendida y una contundente variante con dos motores.

Es el modelo que mejor representa las nuevas aspiraciones de la firma. No recurre a una carrocería extravagante para hacerse notar, pero tampoco parece un producto construido únicamente para competir mediante descuentos. Sus proporciones, la limpieza de sus líneas y la presentación del habitáculo lo sitúan claramente por encima de los primeros Leapmotor comercializados en España.

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Una carrocería grande que evita parecer pesada

El C10 utiliza un frontal cerrado, faros muy finos y una línea luminosa que recorre buena parte de la zona delantera. El capó queda prácticamente horizontal y los pasos de rueda tienen suficiente presencia para sostener visualmente una carrocería cercana a los 4,75 metros.

De perfil aparecen tiradores enrasados, cristales sin marcos gruesos y una superficie lateral bastante limpia. El techo apenas desciende hasta llegar al alerón posterior, una decisión que le sienta bien y conserva altura para los pasajeros traseros. Las grandes llantas disponibles llenan los pasos de rueda sin hacer que el coche parezca innecesariamente agresivo.

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La trasera mantiene la misma sencillez. Los pilotos se unen mediante una franja horizontal y el portón prescinde de adornos recargados. Leapmotor ha conseguido un SUV reconocible, elegante y moderno sin copiar de manera evidente el aspecto de los modelos europeos más conocidos.

Un salón amplio con tecnología bien integrada

La distancia entre ejes de 2,83 metros deja una cabina generosa. El suelo trasero prácticamente plano y la anchura disponible permiten que dos adultos viajen con mucha comodidad, mientras que un quinto pasajero puede ocupar la plaza central sin encontrarse un túnel voluminoso bajo los pies.

Una gran pantalla central domina el salpicadero, pero la sensación de sofisticación procede también de las superficies acolchadas, la iluminación ambiental y el espacio liberado alrededor de la consola. Dependiendo del acabado, puede incluir techo panorámico, asientos eléctricos, cámaras periféricas y numerosos asistentes a la conducción.

Los asientos delanteros pueden adoptar posiciones pensadas para descansar durante una recarga. Es una idea coherente con el uso real de un eléctrico y ayuda a que el interior no parezca diseñado únicamente para lucirse en fotografías.

Tres maneras diferentes de entender el C10

La oferta europea incluye versiones eléctricas de propulsión trasera y una alternativa REEV. Esta última mueve siempre las ruedas mediante el motor eléctrico, mientras un propulsor de gasolina genera energía cuando la batería baja de carga. Así conserva una respuesta eléctrica y amplía considerablemente el radio de acción.

Las variantes eléctricas de batería grande superan los 500 kilómetros homologados en determinadas configuraciones. Por encima aparece un C10 AWD con dos motores, tracción total y unas prestaciones que colocan al modelo en un terreno completamente nuevo para Leapmotor.

El C10 no vive únicamente de una cifra de potencia o autonomía. Tiene una carrocería bien proporcionada, una cabina realmente espaciosa y una imagen mucho más madura que la de los productos con los que la marca inició su desembarco europeo. Es el Leapmotor que mejor entra por los ojos y también el que demuestra con mayor claridad que el fabricante quiere dejar de ser conocido solo por sus precios.