Volvo vuelve a enamorar con un diseño que lleva su estilo más limpio y elegante a una nueva generación

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Volvo ha pasado de fabricar berlinas y familiares de formas cuadradas a convertirse en una de las marcas que mejor maneja el diseño sencillo. El EX30 lleva esa idea a un coche mucho más pequeño y completamente eléctrico. Mide poco más de 4,23 metros, pero conserva los detalles que permiten reconocerlo como un Volvo sin necesidad de colocar una parrilla enorme ni llenar la carrocería de cromados.

Su encanto está precisamente en todo lo que evita. El frontal es limpio, los laterales apenas necesitan adornos y la trasera utiliza unos pilotos muy particulares. Parece moderno sin recurrir a formas difíciles de digerir y mantiene la elegancia incluso en las versiones de aspecto más aventurero.

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Pequeño, sencillo y claramente Volvo

Los faros reinterpretan el conocido martillo de Thor mediante varios segmentos LED. Al no existir una parrilla abierta, el frontal queda prácticamente liso y el logotipo ocupa el centro. La parte baja incorpora una entrada de aire discreta, suficiente para impedir que el coche parezca una superficie vacía.

De perfil presenta un capó corto, pasos de rueda marcados y una línea ascendente en las ventanillas posteriores. El pilar trasero ancho hace que el techo parezca apoyarse sobre una pieza sólida. Según el acabado, puede combinar colores distintos en la carrocería y el techo, una opción que le queda especialmente bien sin convertirlo en un coche estridente.

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Los pilotos traseros se dividen en dos zonas. Una parte rodea los extremos de la luneta y otra queda situada más abajo, un recurso que recuerda a otros Volvo aunque aquí adopta una forma más sencilla. El EX30 parece el miembro pequeño de la familia, no una copia reducida del EX90.

Un interior llevado al mínimo

El salpicadero elimina la instrumentación situada frente al conductor y concentra casi toda la información en una pantalla central de 12,3 pulgadas. Es una solución que requiere acostumbrarse y obliga a utilizar la pantalla para demasiadas funciones, pero permite reducir piezas, cableado y materiales.

Volvo también ha colocado los altavoces principales en una barra situada bajo el parabrisas. De este modo libera espacio en las puertas y crea huecos más grandes. Diferentes acabados utilizan materiales reciclados procedentes de plásticos, redes de pesca, vaqueros o residuos de ventanas.

El espacio delantero es correcto, mientras que las plazas traseras y el maletero resultan más justos. Este no es un SUV familiar grande disfrazado de compacto; es un eléctrico pensado principalmente para ciudad, trayectos cotidianos y parejas o familias con necesidades de carga moderadas.

Potencia y autonomía en un formato manejable

La gama ofrece distintas baterías y niveles de potencia. Las versiones de un solo motor utilizan tracción trasera, mientras que la variante de dos motores alcanza 428 CV y acelera de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos. Las alternativas de mayor autonomía pueden acercarse a los 480 kilómetros WLTP.

Volvo ha conseguido que su modelo de acceso tenga identidad propia. El EX30 conserva los faros reconocibles, los pilotos verticales y la calma visual de los Volvo grandes, pero los adapta a una carrocería corta y simpática. Esa capacidad para parecer sencillo sin resultar aburrido lleva el estilo de la marca a una generación nueva.