KGM tiene un SUV que, para la mayoría, es el modelo más llamativo de su historia reciente

KGM Torres
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KGM es el nombre actual de la antigua SsangYong, una marca que siempre ha ofrecido todoterrenos y SUV con soluciones poco convencionales. Algunos fueron muy reconocibles, aunque no todos destacaron precisamente por su equilibrio estético. El Torres cambia esa percepción con una carrocería robusta, cuadrada y cargada de detalles que le dan aspecto de auténtico aventurero.

No es un todoterreno clásico con reductora y chasis de largueros, pero su diseño sí recupera esa forma de entender los SUV. Frente a tantos modelos redondeados, el Torres utiliza un capó alto, pasos de rueda marcados y una trasera casi vertical. El resultado tiene mucha más personalidad que la mayoría de los KGM de las últimas décadas.

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Un aspecto robusto sin copiar un solo modelo

La parrilla está formada por seis barras verticales que enlazan visualmente con unos faros estrechos. El paragolpes añade protecciones oscuras y el capó presenta unas asas decorativas en los extremos. Son elementos inspirados en los todoterrenos clásicos, aunque aquí su función es principalmente estética.

De perfil aparecen unos pasos de rueda grandes, protecciones en la parte baja y un techo casi horizontal. El pilar posterior incorpora una pieza de aspecto metálico y la carrocería mide aproximadamente 4,70 metros. Esa longitud, combinada con una altura considerable, le da mucha presencia sin alcanzar el tamaño de modelos como el Rexton.

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La zona más curiosa es la trasera. El portón incluye una forma abultada que recuerda a la cubierta de una rueda de repuesto, aunque no guarda ninguna rueda en su interior. La maneta queda situada en un extremo y completa ese aspecto de todoterreno antiguo. Es un recurso puramente visual, pero funciona porque encaja con el resto del coche.

Un interior más convencional y muy espacioso

Dentro desaparece parte de la originalidad exterior. El salpicadero apuesta por pantallas horizontales y una distribución bastante limpia, con muchos mandos integrados en el sistema multimedia. Los acabados más completos incorporan asientos calefactados y ventilados, cámaras de visión periférica, techo panorámico y diferentes asistentes de conducción.

El gran argumento práctico aparece detrás. El Torres ofrece un maletero de alrededor de 700 litros en algunas versiones y puede superar los 1.600 al abatir los respaldos. La carrocería cuadrada permite aprovechar bien la altura y la anchura, convirtiéndolo en una opción especialmente válida para viajar con mucho equipaje.

Las plazas posteriores también disfrutan de buen espacio para las piernas y la cabeza. Solo se ofrece con cinco asientos, de modo que toda la zona trasera puede dedicarse a los ocupantes y la carga.

Gasolina, eléctrico y ahora también híbrido

La gama ha incluido un motor de gasolina turbo y el Torres EVX completamente eléctrico. A ellos se suma una versión híbrida autorrecargable con 204 CV, pensada para reducir el consumo urbano sin depender de un enchufe. El eléctrico, por su parte, combina 207 CV con una batería de tecnología LFP y una autonomía homologada superior a 450 kilómetros en determinadas configuraciones.

El Torres no necesita ser el KGM más lujoso ni el más capaz fuera del asfalto para destacar. Basta con observar su frontal alto, la trasera inspirada en una rueda exterior y una silueta que se resiste a parecerse a cualquier crossover genérico. Es, para la mayoría, el modelo más llamativo de la etapa reciente de la marca.