Ebro lanza un SUV tan equipado, pero tan competitivo, que ni BMW ni Audi pueden acercarse en relación entre tamaño y precio
El S800 es una de las grandes apuestas de la marca española
Ebro tiene un problema que va a más
Comprar un SUV de casi 4,75 metros con siete plazas suele conducir directamente a modelos de precio elevado. Si además se busca una dotación tecnológica abundante, cambio automático y un interior con buena presencia, la factura puede acercarse con facilidad a la de un coche premium. El Ebro S800 juega precisamente con esa diferencia y convierte el tamaño y el equipamiento en sus mejores armas.
No pretende competir con BMW o Audi por imagen de marca, posibilidades de personalización o calidad de conducción. Su ventaja aparece al comparar cuánto coche entrega por el dinero solicitado. Frente a los SUV alemanes de acceso, el Ebro ofrece una carrocería claramente mayor, una tercera fila de asientos y un equipamiento cerrado que evita recurrir constantemente a la lista de opciones.
Siete plazas sin saltar a un precio premium
El S800 mide aproximadamente 4,73 metros de longitud y presenta una carrocería alta, ancha y de formas bastante tradicionales. Esa decisión tiene sentido porque permite aprovechar mejor el habitáculo. Las dos plazas de la tercera fila pueden permanecer plegadas cuando no se necesitan, dejando una superficie de carga más útil, o utilizarse de manera puntual para transportar a más pasajeros.
La segunda fila dispone de un espacio generoso y un suelo relativamente despejado. No es únicamente un SUV aparente desde fuera: sus dimensiones se notan dentro y permiten afrontar un viaje familiar con mayor comodidad que en muchos modelos compactos. Ahí se sostiene buena parte de la comparación, porque un BMW X1 o un Audi Q3 pueden ofrecer un acabado más refinado, pero no disponen de siete asientos.
El diseño exterior sigue una receta seria. La gran parrilla delantera, los faros estrechos y los pilotos unidos por una franja horizontal le dan presencia sin caer en formas demasiado extrañas. No será el coche que se compra únicamente por su aspecto, aunque tampoco transmite la imagen de un producto barato.
Mucho equipamiento desde versiones normales
El interior está presidido por dos grandes pantallas unidas visualmente. La instrumentación digital y el sistema multimedia aportan una apariencia moderna, mientras que elementos como las cámaras de visión periférica, el acceso sin llave, los asientos eléctricos, el techo panorámico o las numerosas ayudas a la conducción aparecen según el acabado sin necesidad de configurar paquetes interminables.
La presentación general resulta cuidada, con superficies acolchadas en las zonas más visibles y una consola central elevada. Hay mandos que requieren acostumbrarse y el sistema multimedia no alcanza el refinamiento de las mejores marcas europeas, pero la impresión inicial es claramente superior a la que sugeriría su posicionamiento por precio.
Una gama que amplía sus posibilidades
El S800 comenzó su recorrido con un motor de gasolina turbo y cambio automático, y posteriormente añadió una versión híbrida enchufable. Esta última aumenta notablemente la potencia y permite realizar buena parte de los desplazamientos diarios utilizando electricidad si se dispone de un punto de carga habitual.
Ebro ha entendido dónde puede hacer daño a las marcas premium. No intenta vender un emblema equivalente, sino un SUV grande, equipado y capaz de transportar a siete ocupantes por una cantidad sensiblemente inferior. Para una familia que valore los metros, las plazas y la dotación de serie por encima del prestigio, BMW y Audi tienen difícil acercarse a su relación entre tamaño y precio.
