Alfa Romeo tiene, para muchos, el coche más bonito de toda su historia, es de 2024

Alfa Romeo. Alfa Romeo
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Alfa Romeo ha fabricado algunos de los coches más admirados de la historia. El 33 Stradale, el Montreal, el Spider o el 8C Competizione forman parte de una lista difícil de igualar, así que colocar un SUV pequeño entre los diseños más bonitos de la marca parece atrevido. Sin embargo, el Alfa Romeo Junior tiene algo especial: ha conseguido trasladar buena parte del carácter italiano a un formato completamente nuevo para la compañía.

Llegó en 2024 como el modelo más pequeño de la gama y también como el primer Alfa Romeo eléctrico producido en serie. Ninguna de esas dos circunstancias garantizaba un coche especialmente atractivo. De hecho, la base técnica compartida con otros modelos del grupo podía haber dado lugar a un producto demasiado previsible. El resultado, por suerte, conserva una imagen muy suya.

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Un frontal imposible de confundir

La zona delantera concentra buena parte de su encanto. La parrilla triangular continúa presidiendo el frontal, aunque Alfa Romeo permite elegir entre diferentes interpretaciones del conocido “scudetto”. Los faros quedan divididos en tres pequeños elementos y la matrícula desplazada hacia un lado conserva uno de esos detalles que llevan décadas distinguiendo a la marca.

También ayuda su forma compacta. El Junior mide algo más de 4,17 metros y tiene unos pasos de rueda marcados, un techo que desciende ligeramente hacia atrás y unas ruedas colocadas cerca de los extremos de la carrocería. No parece un SUV grande reducido a escala ni un utilitario al que hayan añadido protecciones de plástico. Tiene unas proporciones propias y bastante más deportivas de lo habitual en esta categoría.

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La trasera resulta incluso más original. El portón presenta una forma redondeada que recuerda al histórico Alfa Romeo Giulia TZ, mientras que los pilotos se integran en una franja oscura que recorre prácticamente todo el ancho. Es una referencia al pasado que no necesita ser explicada para funcionar: aunque no se conozca el modelo clásico, la zaga continúa entrando por los ojos.

Un habitáculo con algunos guiños muy Alfa

Dentro se nota más el parentesco con otros coches del grupo, pero Alfa Romeo ha introducido suficientes cambios para darle personalidad. Las salidas de ventilación redondas, la instrumentación protegida por dos viseras y el volante compacto crean una postura de conducción más envolvente. En las versiones deportivas, los asientos Sabelt terminan de reforzar ese ambiente.

La pantalla central de 10,25 pulgadas ofrece las funciones habituales de conectividad, mientras que el maletero alcanza 400 litros en las variantes híbridas. No es un coche grande, pero puede cumplir como vehículo principal para una pareja o una familia que no necesite unas plazas traseras especialmente amplias.

Híbrido o eléctrico, pero siempre con carácter

La gama española permite escoger entre versiones híbridas de 145 CV y alternativas completamente eléctricas. El Junior Elettrica utiliza una batería de 54 kWh y puede homologar alrededor de 400 kilómetros de autonomía, mientras que la versión Veloce eleva la potencia hasta 280 CV y añade una puesta a punto mucho más deportiva.

La belleza de un Alfa Romeo no se decide con una cinta métrica ni con una ficha técnica. Se entiende al observar la manera en que encajan el frontal, la silueta y una trasera que no se parece a la de ningún rival directo. El Junior quizá no sustituya a los grandes clásicos en la imaginación de los aficionados, pero sí tiene argumentos para ocupar un lugar entre los Alfa Romeo más bonitos de las últimas décadas.