La alternativa inteligente al lujo alemán del Mercedes Clase A presume de una autonomía sorprendente

Mercedes. Mercedes
Compartir

Quien busca un compacto elegante, bien acabado y tecnológico suele mirar al Mercedes Clase A. Sin embargo, el Mazda3 ofrece una fórmula muy interesante por bastante menos dinero: personalidad propia, conducción agradable y una mecánica poco habitual.

La oferta actual permite acceder al Mazda desde 25.565 euros, frente a los más de 38.000 que cuesta el Mercedes. Esa diferencia superior a 12.000 euros explica parte de su atractivo, aunque sus argumentos van más allá del precio.

PUEDE INTERESARTE

Parece especial antes de abrir la puerta

El diseño Kodo sigue funcionando varios años después de su lanzamiento. El capó largo, la carrocería baja y las superficies limpias le dan una presencia cercana a la de un cupé. Con 4,46 metros, es ligeramente más largo que el Clase A y tiene una imagen menos recargada.

La silueta condiciona la visibilidad posterior y el espacio para la cabeza en las plazas traseras. Tampoco destaca por capacidad de carga: sus 351 litros de maletero prácticamente igualan los 355 del Mercedes. Su especialidad no es la máxima practicidad, sino conseguir que un automóvil generalista se sienta diferente.

PUEDE INTERESARTE

Un interior que entiende el lujo de otra manera

Mazda no ha convertido el salpicadero en una sucesión de pantallas. La central, de 10,25 pulgadas, está situada en una posición elevada y numerosas funciones se manejan mediante un mando físico. Es menos espectacular que el sistema del Clase A, pero facilita utilizarlo sin apartar demasiado la atención de la carretera.

La disposición de los controles, el tacto de los materiales y el diseño envolvente transmiten cuidado. Además, puede incorporar faros LED, sensores de aparcamiento, navegador, Head-Up Display, control de ángulo muerto y conexión inalámbrica con el teléfono. No lleva una insignia premium, pero tampoco ofrece una experiencia de coche económico.

Más de 800 kilómetros sin depender de un enchufe

La gama comienza con el motor 2.5 e-Skyactiv G de 140 CV, asociado a microhibridación y disponible con cambio manual o automático de seis velocidades. Frente a los pequeños motores turbo habituales, Mazda apuesta por un bloque atmosférico de cuatro cilindros con una entrega progresiva.

Con cambio manual homologa alrededor de 5,9 litros cada 100 kilómetros. Al combinar esa cifra con el depósito de 51 litros aparece el dato sorprendente: la autonomía teórica se acerca a 860 kilómetros. El resultado real dependerá del tráfico, la velocidad y el estilo de conducción, pero superar los 750 u 800 kilómetros entre repostajes resulta posible en condiciones favorables.

La microhibridación también proporciona la etiqueta ECO de la DGT. No permite circular en modo eléctrico como un híbrido completo, pero facilita el acceso a zonas con restricciones y reduce ligeramente el consumo.

La versión más sensata no es la más potente

Por encima se encuentra el e-Skyactiv X de 186 CV, más rápido y sofisticado, disponible con cambio manual o automático y, en determinadas versiones, con tracción total. Sin embargo, el motor de 140 CV representa mejor el enfoque inteligente del Mazda3: cuesta menos, consume poco y ofrece prestaciones suficientes para el uso cotidiano.

El Clase A conserva ventajas. Su sistema multimedia resulta más vistoso, dispone de una gama mecánica más extensa y su imagen de marca tendrá mayor peso para muchos compradores. El Mazda3 responde con una conducción natural, abundante equipamiento y una factura considerablemente inferior.

Su autonomía no procede de una batería enorme, sino de una mecánica eficiente y un depósito convencional. Ahí reside su atractivo: permite disfrutar de un compacto con ambiente casi premium sin asumir el precio del lujo alemán ni cambiar los hábitos de repostaje.