KGM pone contra las cuerdas a los premium alemanes con un SUV que sorprende por calidad, tecnología y espacio
El Torres es una de las grandes apuestas de la marca coreana
El KGM irrompible que, para muchos, es el mejor para familias
KGM, la marca anteriormente conocida como SsangYong, quiere demostrar que para disfrutar de un SUV grande, bien presentado y equipado no es imprescindible pagar el precio de un modelo premium alemán. El Torres es su mejor argumento: mide 4,70 metros, ofrece un habitáculo muy amplio y actualmente puede encontrarse con un importante descuento.
Su precio oficial comienza en 33.372 euros, pero la campaña promocional permite reducirlo hasta aproximadamente 24.600 euros. Una diferencia considerable frente a modelos de dimensiones similares y, especialmente, respecto a alternativas como el Audi Q5, el BMW X3 o el Mercedes GLC.
Un diseño robusto y muy diferente
El Torres se aleja de las líneas redondeadas y deportivas que dominan el mercado. Su carrocería apuesta por formas rectas, un capó elevado, pasos de rueda muy marcados y una zaga inspirada en los todoterrenos clásicos.
No es un SUV discreto. Sus 4,70 metros de longitud, 1,89 metros de anchura y 1,72 metros de altura le proporcionan una presencia considerable. También incorpora detalles estéticos que transmiten cierta sensación aventurera, aunque las versiones de tracción delantera están concebidas principalmente para circular por carretera.
KGM no alcanza todavía el refinamiento exterior de algunas firmas premium, pero el Torres tiene algo que no siempre resulta fácil encontrar: personalidad propia.
Un interior que sorprende por presentación y tecnología
Dentro, el salto respecto a los antiguos modelos de SsangYong resulta evidente. El salpicadero presenta un diseño horizontal, con una pantalla central de 12,3 pulgadas y un segundo panel desde el que se gestionan funciones como la climatización.
La calidad percibida es buena en las zonas más visibles, con superficies acolchadas, molduras metálicas y una presentación general moderna. En las partes inferiores aparecen plásticos más sencillos, por lo que no iguala completamente los acabados de un BMW o un Audi. Sin embargo, la diferencia resulta mucho menor de lo que su precio podría hacer pensar.
Desde el acabado Trend ya puede incluir elementos como climatizador automático de dos zonas, cámara trasera, llantas de aleación de 17 pulgadas y diferentes asistentes de seguridad. Las terminaciones superiores añaden más comodidades y una apariencia todavía más cuidada.
Espacio para viajar sin hacer concesiones
El principal argumento del KGM Torres está en su habitabilidad. Solo se ofrece con cinco plazas, pero los pasajeros traseros disponen de mucho espacio para las piernas y la cabeza. Las puertas amplias facilitan además el acceso cuando es necesario colocar una silla infantil.
La marca anuncia 839 litros de capacidad de maletero, aunque esa cifra contempla el espacio disponible hasta el techo. Medido hasta la bandeja y contando el compartimento inferior, ronda los 600 litros, que continúa siendo un volumen excelente. Al abatir los respaldos posteriores se obtiene una superficie de carga todavía mayor.
Su enfoque de cinco plazas puede resultar menos versátil que el de un Peugeot 5008 o un Skoda Kodiaq con siete asientos, pero permite aprovechar mejor el espacio destinado al equipaje.
Un motor correcto, aunque no especialmente eficiente
La versión protagonista utiliza un motor de gasolina 1.5 turbo de 163 CV. El acabado Trend combina tracción delantera con un cambio manual de seis velocidades, mientras que las opciones superiores pueden incorporar transmisión automática y tracción total.
Sus prestaciones son suficientes para viajar, pero los consumos homologados se sitúan entre 8,1 y 9,1 l/100 km. Tampoco cuenta con electrificación, por lo que recibe la etiqueta C de la DGT. Este es su principal punto débil frente a rivales híbridos más eficientes.
El Torres no pone en dificultades a los SUV premium por prestaciones, imagen de marca o refinamiento absoluto. Lo hace ofreciendo mucho espacio, un diseño contundente y una dotación tecnológica convincente por 24.600 euros. Para quien valore más el producto que el logotipo del capó, es una alternativa difícil de ignorar.
