El Alfa Romeo que ahora vale una fortuna es de 1995 y es uno de los diseños más bellos jamás creados

Hubo cuatro versiones mecánicas, una con 240 CV de potencia
Las cifras que empeoran la grave crisis de Alfa Romeo en nuestro mercado
El Alfa Romeo GTV de los años 90 es uno de esos coches que nacieron con aura especial. No era un modelo cualquiera. Era la vuelta de un nombre mítico. Y también la recuperación de una idea muy italiana. Un coupé pasional. Bello. Y distinto a todo lo demás.
Su historia arranca mucho antes de su llegada al mercado. Aunque fue presentado en 1994, y empezó a fabricarse en 1995, el proyecto venía de finales de los 80. La carrocería fue obra de Pininfarina y de Enrico Fumia. El interior, por su parte, fue desarrollado por Walter da Silva. El resultado fue espectacular. Un coche con una silueta muy baja. Con dobles faros delanteros. Y una zaga cortada tipo Kamm que le daba mucha personalidad.

Otro deportivo que tuvo su época dorada en los 90
El objetivo era recuperar la tradición de los coupés deportivos de Alfa Romeo. Para ello se utilizó una plataforma del Grupo FIAT profundamente modificada. El GTV era un 2+2, aunque sus plazas traseras eran pequeñas. Aun así, su diseño compensaba cualquier concesión práctica. Medía 4.285 mm de largo, 1.780 mm de ancho y solo 1.320 mm de alto. Tenía una postura muy deportiva. Muy pegada al suelo. Muy sugerente.
La gama mecánica era variada. Arrancaba con un 1.8 Twin Spark de 144 CV, capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 9,2 segundos y alcanzar 210 km/h. Por encima estaba el 2.0 Twin Spark de 150 CV, más interesante por respuesta y sonido, con un 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y 215 km/h de punta. Pero la verdadera joya estaba en los motores V6 Busso, una de las mecánicas más queridas de la historia del automóvil.
Entregó hasta 240 CV de potencia
El 3.0 V6 de 220 CV aceleraba de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y alcanzaba 240 km/h. Más tarde llegó el 3.2 V6 de 240 CV, todavía más rápido, con un 0 a 100 km/h en 6,3 segundos y 255 km/h de velocidad máxima. Su sonido era una delicia. Y su aspecto bajo el capó, con las piezas cromadas, era casi una obra de arte. Gastaba bastante, sí. Pero ofrecía una experiencia muy especial.

A nivel dinámico, el GTV era un coche muy equilibrado. Tenía suspensión independiente en las cuatro ruedas, buena dirección y frenos convincentes. En las versiones de cuatro cilindros resultaba especialmente neutro. En las V6 aparecía algo más de subviraje por el mayor peso del eje delantero. Y ese era su principal inconveniente. No era ligero. Rondaba entre 1.370 y 1.445 kg. Pero aun así mantenía una gran calidad de conducción y un notable aplomo en carretera.
Con el paso del tiempo, su valor no ha dejado de subir. Hoy es uno de los Alfa Romeo más buscados. No solo por su belleza, también por sus motores, su tacto y su personalidad. Ganó premios de diseño y comportamiento en 1995. Y no es casualidad. El Alfa Romeo GTV es ya un clásico de culto. Uno de esos coches que hoy valen una fortuna porque representan una época en la que diseño, emoción y carácter iban de la mano.