El Mitsubishi olvidado que se ha revalorizado una barbaridad es de 1996 y representa la era dorada del rally
No tuvo tanta fama como otros deportivos, pero hoy en día es uno de los más deseados de la época
El nuevo Mitsubishi es, de largo, el más llamativo de la marca
El Mitsubishi Eclipse GSX es uno de esos coches olvidados. Un coupé japonés con alma deportiva. Durante años pasó desapercibido. Hoy ocurre lo contrario. Es un modelo muy buscado. Y su valor no deja de subir.
Nació de una colaboración especial. Mitsubishi y Chrysler Corporation unieron fuerzas. El resultado fue un coche japonés. Pero con enfoque americano. Se fabricó en Estados Unidos. Y ofrecía un equilibrio curioso entre confort y deportividad.
Un tapado entre los deportivos de los años 90
Sus medidas eran contenidas. Con 4.390 mm de largo y una batalla de 2.470 mm. Era compacto. Pero no especialmente ligero. Rozaba los 1.400 kg. Aun así, su diseño lo hacía atractivo. Bajo. Ancho. Y muy deportivo.
La clave estaba en su motor. El famoso 4G63T. Un 2.0 turbo con 200 CV y 275 Nm. Con intercooler y doble árbol de levas. Este bloque también dio vida al Mitsubishi Lancer Evolution. ADN de rally en un coche de calle.
Sus prestaciones eran serias. Alcanzaba 230 km/h. Y hacía el 0 a 100 km/h en 7 segundos. No era el más rápido. Pero sí muy emocionante. El turbo despertaba a partir de 3.000 rpm. Y empujaba con fuerza hasta arriba.
El comportamiento tenía carácter. Tracción eficaz. Pero también exigente. En curvas lentas podía subvirar. Y si levantabas el pie, la zaga reaccionaba. Era un coche para conducir. Para sentir. No para ir cómodo sin más.
A nivel técnico estaba bien equipado. Suspensión McPherson delante. Multibrazo detrás. Frenos con ABS. Y dirección asistida variable. Todo pensado para ofrecer control. Incluso en condiciones difíciles.
Un Mitsubishi que no deja de ganar valor con el paso del tiempo
Además, mantenía cierta practicidad. Cuatro plazas. Buen confort. Y un interior enfocado al conductor. Detalles como el cinturón automático lo hacían diferente. Era un coche pensado para disfrutar. Pero también para usar.
Hoy se ha convertido en un clásico de esa época. Representa los años 90. La era dorada del rally. Donde los motores turbo dominaban. Y donde coches como este ofrecían sensaciones puras.
Su valor ha subido mucho. El motivo: ya no se hacen coches así. Mecánicos. Directos. Con carácter. El Mitsubishi Eclipse GSX es un ejemplo perfecto. De cómo un coche olvidado puede convertirse en objeto de deseo.
