La DGT te puede multar si das un acelerón con tu coche sin necesidad, 100 euros por contaminación acústica

BMW M2 Racing
DGT. DGT
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Dar un acelerón innecesario con el coche puede tener consecuencias más allá del simple ruido. La normativa de tráfico contempla sanciones para aquellas conductas que generen contaminación acústica, algo que incluye acelerar el motor sin justificación, especialmente cuando el vehículo está detenido o en punto muerto. Esta práctica, relativamente habitual en determinados contextos urbanos, está considerada una conducta sancionable.

La Dirección General de Tráfico establece que provocar ruido excesivo con el vehículo sin una razón justificada puede suponer una infracción administrativa. Entre los comportamientos incluidos en este apartado se encuentra el conocido gesto de acelerar el motor en vacío, una acción que no tiene utilidad para la conducción y que únicamente genera un incremento del ruido del motor.

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Llama especialmente la atención que este tipo de situaciones pueden producirse con el coche completamente parado. Acelerar el motor mientras el vehículo está en punto muerto provoca un aumento brusco de las revoluciones, lo que genera un nivel sonoro elevado que puede resultar molesto para el entorno, especialmente en zonas residenciales o durante horarios nocturnos.

Las autoridades consideran que este tipo de conductas contribuyen a la contaminación acústica, un problema que afecta a la calidad de vida en las ciudades. El ruido excesivo procedente del tráfico es una de las principales fuentes de contaminación sonora en entornos urbanos, por lo que las normativas municipales y de tráfico incluyen medidas para limitarlo.

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Una infracción relacionada con el ruido del vehículo

En el caso de acelerar el motor sin necesidad —lo que popularmente se conoce como dar un “acelerón” o hacer el típico “vacile” con el coche— la sanción suele situarse en torno a los 100 euros. Se trata de una multa administrativa que busca disuadir comportamientos que generan molestias innecesarias.

Este tipo de infracción no está relacionada con la velocidad ni con una conducción peligrosa, sino con el uso inadecuado del vehículo desde el punto de vista del ruido que produce. La normativa contempla que cualquier emisión sonora excesiva o injustificada puede ser objeto de sanción.

Por otro lado, las ordenanzas municipales también pueden reforzar estas medidas. En muchas ciudades existen límites específicos de ruido y normas que prohíben provocar sonidos elevados con el motor del vehículo, especialmente en determinadas franjas horarias.

Por todo ello, acelerar el motor sin motivo cuando el coche está parado o en punto muerto puede considerarse una conducta sancionable. Aunque se trata de una acción aparentemente inofensiva, desde el punto de vista normativo forma parte de las prácticas que contribuyen a la contaminación acústica y que, en consecuencia, pueden conllevar una multa económica.