El Toyota más bonito y polémico de la marca

Toyota GR Supra
Toyota GR Supra. Toyota
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El Toyota GR Supra es un deportivo de los que ya casi no quedan. Bajo. Compacto. Con proporciones clásicas. Su silueta recuerda a iconos como el Ford Mustang. Es, probablemente, el Toyota más bonito de la gama actual. Y también el más polémico, por unos consumos altos que se alejan de las tendencias ECO del mercado. Pero cuando lo conduces, las dudas desaparecen.

Mide 4.379 mm de largo y apenas 1.299 mm de alto. Es ancho, con 1.854 mm, y tiene una batalla de 2.470 mm. Eso se traduce en una postura muy deportiva. El maletero ofrece 290 litros. No es un coche práctico. Es un coche pasional. Cada línea está pensada para transmitir velocidad incluso parado.

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Toyota GR Supra

340 CV de potencia y el 0 a 100 km/h en 4,3 segundos

Bajo el capó, la versión de acceso ofrece un motor turbo de cuatro cilindros en línea, gasolina, con 340 CV y 500 Nm de par. Se combina con cambio automático y alcanza los 250 km/h. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos. El consumo medio es de 8,1 l/100 km. Prestaciones serias. Sensaciones intensas.

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El acabado Performance ya incluye suspensión adaptativa AVS, diferencial autoblocante trasero y selector de modos de conducción. También faros Multi-LED, sistema pre-colisión, control de crucero adaptativo y detector de ángulo muerto. A nivel tecnológico está muy bien cubierto.

El interior mantiene el enfoque deportivo. Asientos eléctricos calefactables, Head-Up Display, sistema multimedia de 8,8 pulgadas y equipo de sonido JBL® con 12 altavoces. El GR Supra Lightweight Evo es más que una versión superior. Es un homenaje a los deportivos de siempre. Y eso lo hace aún más especial.

Toyota GR Supra

Existe una versión para los más puristas

Por encima está la versión Lightweight Evo. Mantiene el mismo bloque de 340 CV y 500 Nm, pero introduce algo que muchos pedían: cambio manual. Toyota lo añadió por aclamación popular. Y eso lo convierte en una pieza especial. Más purista. Más diversión para el conductor. Es una configuración pensada para los amantes de la conducción tradicional.

Es un poco más caro. Cuesta 84.000 euros, frente a los 78.000 euros de la versión automática. Pero ofrece algo que el dinero no siempre compra: implicación total.