La DGT multa a un conductor con 500 euros y 6 puntos por estar discutiendo con su pareja

Imagen de archivo del helicóptero de la DGT multando a un conductor. DGT
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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha impuesto una sanción de 500 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir a un conductor por una conducta considerada distracción grave al volante. El elemento determinante no fue el contexto personal en el que se produjo la situación, sino la merma de atención durante la conducción, un aspecto que la normativa española castiga con especial severidad cuando compromete la seguridad vial.

La legislación establece que el conductor debe mantener en todo momento la atención permanente a la conducción, así como la libertad de movimientos y el control efectivo del vehículo. Este principio implica no solo sujetar correctamente el volante, sino también conservar la concentración visual y mental en la vía. Cualquier comportamiento que suponga desatender estas obligaciones puede encuadrarse dentro de las infracciones muy graves, especialmente si genera una situación de riesgo.

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No es ningún secreto que las distracciones figuran entre las principales causas de siniestralidad en carretera. El uso manual del teléfono móvil es uno de los ejemplos más habituales, pero no el único. También pueden considerarse distracción grave las conductas que impliquen apartar la vista de la vía de forma prolongada, realizar gestos que comprometan el control del vehículo o interactuar de manera intensa con otros ocupantes si ello afecta directamente a la conducción.

Sanciones más duras frente a la pérdida de atención

La retirada de seis puntos del carné se reserva para aquellas acciones que, por su gravedad, suponen un riesgo evidente. Esta penalización, junto con la multa económica de 500 euros, busca reforzar el carácter disuasorio del sistema. El objetivo es reducir comportamientos que incrementan de manera significativa la probabilidad de accidente, tanto en entornos urbanos como en carretera convencional o autopista.

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En este sentido, la valoración de los agentes resulta clave. La normativa no sanciona el motivo concreto de una acción, sino sus efectos sobre la conducción. Si una conducta implica pérdida de control, falta de atención o disminución de la capacidad de reacción, puede ser considerada infracción muy grave con independencia de la situación que la origine.

Cabe destacar que el endurecimiento del régimen sancionador responde a una estrategia sostenida de la DGT para combatir las distracciones, uno de los factores más difíciles de erradicar. La seguridad vial se fundamenta en la concentración constante y en la anticipación. Cuando estos elementos se ven alterados, el riesgo se multiplica, lo que explica la contundencia de las sanciones previstas en la normativa actual.