El nuevo Citroën es el más bonito de la historia de la marca

La marca está en un momento clave para decidir, o no, llevar el proyecto adelante
Este Citroën con un toque retro es una tentación
Durante décadas, los clásicos populares han marcado el camino del éxito. Modelos sencillos. Carismáticos. Reconocibles. Cuando regresan en clave moderna, el mercado responde. Lo hemos visto con el FIAT 500, el MINI o el Renault 5. Sin embargo, hay una ausencia que duele más que ninguna otra.
Ese vacío tiene nombre propio. Citroën 2 CV. Un coche que fue mucho más que un medio de transporte. Fue cultura, fue ingenio, fue identidad. Su regreso, reinterpretado con respeto, podría convertirse en un fenómeno. Pero Citroën sigue dudando. Y el tiempo pasa.

Un nuevo 2 CV podría ser el próximo modelo de la marca francesa
La industria ya ha demostrado que la nostalgia bien entendida vende. Y mucho. El éxito del Renault 5 actual lo confirma. También deja en evidencia a quienes no se atreven. Citroën observa. Analiza. Pero no actúa. Y eso contrasta con el enorme potencial que tiene su herencia histórica.
No sería la primera oportunidad perdida dentro de Stellantis. El Peugeot e-Legend lo dejó claro. Un diseño brillante. Aplauso unánime. Impacto mediático. Y, aun así, nada más. Solo un prototipo. Un recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Desde la marca se habla de prudencia. De procesos largos. De estudios previos. Cuatro años de desarrollo. Decisiones complejas. Todo eso es comprensible. Pero el mercado no espera. Y cuando una idea madura demasiado tarde, deja de ser relevante.

Podría ser gasolina, híbrido y eléctrico
Si Citroën da el paso, no puede hacerlo a medias. Debe ser una reinterpretación fiel. Valiente. Emocional. Como el original. Diseños conceptuales recientes lo demuestran. Un 2 CV moderno puede ser precioso, funcional y diferente. Quizá el más bonito jamás creado por la marca.
Además, la plataforma Smart Car encaja a la perfección. Permite motores gasolina, híbridos y eléctricos. Flexibilidad real. Precios contenidos. Justo lo que Europa necesita. Frente a coches sin alma, un Citroën con historia puede marcar la diferencia. Si no lo ven, otros lo harán.