Cambiar los retrovisores es una modificación común en una moto, pero en España no todo vale

Fort 125 N, de QJ Motor
Fort 125 N, de QJ Motor. QJ Motor
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A priori, la tarea de cambiar los retrovisores de la moto es una modificación muy simple, que todo el mundo puede hacer sin problema aparente. Es muy habitual, en especial a la hora de buscar mejorar la estética, aunque hay que recordar que si deseas hacerlo en España, conviene hacerlo con precaución y conocimiento de la causa. Porque puede ser ilegal, a pesar de que el nuevo manillar comprado encaje a la perfección y cumpla con su función.

Para empezar, debe de estar totalmente homologado, cumplir con las dimensiones mínimas exigidas y permitir una visión clara y suficiente de lo que hay por detrás. También es fundamental que estén bien instalados y permanezcan firmes durante la conducción, sin moverse con las vibraciones ni desfijarse a grandes velocidades o en largas distancias recorridas. Y no es necesario decir que hay que llevar siempre el número de retrovisores obligatorio.

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Hacerlo con menos sería una infracción de carácter grave, que conllevaría una multa económica importante y la pérdida de puntos en el carné de conducir. Siguiendo estas indicaciones, y asegurándose siempre de comprar un retrovisor homologado, debería ahorrarte cualquier tipo de problema legal, y también a la hora de pasar la ITV. De modo que asegúrate bien, algo que no cuesta nada y que es muy rápido de hacer. Basta con que compruebes el tamaño, la superficie reflectante, el sello de homologación europea y mucho más. Entre otras cosas, también el ensayo de impacto, las pruebas de resistencia del cristal y la carcasa…