Más bello y, para muchos, mejor que el BMW X3

Diseño japonés, mucha calidad y máxima elegancia
No es barato, pero este BMW es un icono
Mazda lleva tiempo jugando en una liga superior. Sin hacer ruido. Sin complejos. El CX-60 es la prueba más clara. Un SUV grande que mezcla diseño, calidad y tecnología con una filosofía distinta a la premium alemana. Y lo hace con personalidad propia. Para muchos, más atractiva que la de un BMW X3.
El diseño exterior transmite elegancia y solidez. Líneas limpias. Proporciones equilibradas. Nada recargado. El CX-60 mide 4,74 metros de largo, casi 1,90 de ancho y ofrece una presencia imponente. Es grande. Pero no exagerado. Un SUV con clase, pensado para gustar hoy y dentro de diez años.

Un tapado entre los premium a tener muy en cuenta
Por dentro sorprende aún más. Materiales de calidad, ajustes precisos y una sensación premium muy cuidada. El espacio es generoso. Delante y detrás. El maletero, con 570 litros, cumple de sobra y puede llegar a 1.726 litros. Viajar es cómodo. Confortable. Silencioso. Mazda ha afinado el comportamiento para que también sea agradable de conducir.
La versión de acceso ya es muy seria. Parte desde 53.903 euros. Bajo el capó, un diésel 3.3 litros con tecnología MHEV. Entrega 200 CV y 450 Nm de par. Cambio automático de ocho marchas. Tracción delantera. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y gasta solo 5,3 l/100 km. Además, luce etiqueta ECO.
El equipamiento Prime-Line es completo. Pantalla digital de 12,3 pulgadas, Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos, navegador, faros LED, asistentes de seguridad avanzados y un sistema multimedia intuitivo. Todo de serie. Sin obligar a sumar paquetes caros.

También hay un híbrido enchufable
Por encima se sitúa el CX-60 híbrido enchufable. Cuesta desde 57.299 euros. Combina un motor gasolina 2.5 con uno eléctrico. En total, 327 CV y 500 Nm. Acelera de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos. Puede recorrer hasta 63 km en modo eléctrico. Y homologa 1,5 l/100 km.
El acabado Exclusive Line añade un plus. Llantas de 20 pulgadas, Head-Up Display, asientos y volante calefactados, acceso sin llave y un interior aún más refinado. El Mazda CX-60 no solo compite con el BMW X3. Para muchos, lo supera. En diseño. En filosofía. Y en equilibrio general.