El nuevo Honda es el modelo más bonito de la historia de la marca

El nuevo Prelude es muy top
Honda tiene un SUV que lo cambia todo
El regreso del Honda Prelude ha supuesto uno de los movimientos más llamativos de la marca japonesa en los últimos años. Bajo una denominación cargada de historia, Honda ha apostado por reinterpretar un coupé de perfil clásico con una estética que ha generado consenso entre crítica y público: el nuevo Prelude es, para muchos, el modelo más bonito jamás producido por la firma. Su silueta estilizada, proporciones equilibradas y tratamiento de superficies minimalista lo colocan como una de las propuestas más refinadas del actual panorama de deportivos compactos.
El diseño del nuevo Prelude destaca por su limpieza formal, sin artificios ni elementos superfluos. El frontal, con ópticas afiladas y una parrilla integrada con discreción, logra una presencia sobria pero contundente. La vista lateral revela una línea de cintura baja, un capó largo y un habitáculo retrasado que recupera el espíritu de los coupés tradicionales. El remate trasero, por su parte, combina modernidad y evocación con una firma lumínica horizontal y un difusor sutil que refuerzan su carácter deportivo.
Lo destacable en este caso es que Honda ha sabido conjugar elementos de diseño propios del pasado con una ejecución contemporánea que no recurre a guiños nostálgicos explícitos. A diferencia de otros modelos que basan su atractivo en referencias retro, el nuevo Prelude se presenta como una reinterpretación moderna de un clásico, evitando caer en la caricatura. La limpieza de líneas, el juego de volúmenes y el acertado equilibrio entre dinamismo y elegancia confieren al modelo una personalidad propia dentro de la gama actual.
Elegancia funcional con inspiración clásica
Por otro lado, el habitáculo mantiene la misma filosofía de diseño: formas sencillas, materiales bien seleccionados y una atmósfera sobria pero cuidada. La integración de la tecnología es discreta, sin romper la armonía general del conjunto. Llama especialmente la atención la posición baja del asiento, que junto con el diseño envolvente del salpicadero, refuerza la sensación de estar al mando de un verdadero coupé.
En este sentido, el nuevo Prelude no solo recupera un nombre emblemático, sino que lo hace con una propuesta estética madura, atemporal y diferenciada. Frente a la creciente homogeneización del diseño automovilístico, su aparición supone una declaración de intenciones por parte de Honda: la belleza formal sigue teniendo un papel central en la definición de un automóvil con aspiraciones emocionales.