Captain Tsubasa 2: World Fighters, el pulso del anime hecho realidad
Una oda al recuerdo con visos de continuidad
Beat the Champions, una vibra arcade envuelta en el cooperativo local
La pasión por una saga que te devuelve a la juventud y te hace bucear hasta lo más profundo de internet para jugar a un juego de NES en japonés que no llegó a Europa puede ser la vara de medir para catar a un verdadero aficionado a Óliver y Benji. Supercampeones, o como quieren que le llamemos ahora, Captain Tsubasa, es parte de la seña de identidad de muchos chavales que crecieron enamorados del fútbol y de la ficción, y desde ese gancho nació la atracción a sus juegos.
Las entregas clásicas de NES y Game Boy Advance con un vicio atroz a Super Strikers es solo el punto de referencia para saborear todo el contenido que parecía bloqueado en Europa. El paso de los años no pesa en ese recuerdo a la hora de volver a entrar de lleno en la propuesta de Captain Tsubasa 2: World Fighters, una especia de competición vinculada al anime y a lmanga donde se devora la historia incluso por encima de la propia jugabilidad.
El punto de partida vuelve a ser el Sao Paulo
La aventura comienza con la creación de un avatar personalizado que ingresa en las categorías inferiores del Sao Paulo, lugar donde se produce el esperado encuentro con Tsubasa Ozora. Al abrazar esa conexión imaginaria empieza la inmersión, porque se despliega una trama que desemboca en un nuevo mundial juvenil de secundaria que reúne de nuevo a todo el elenco de estrellas que marcó la infancia de millones de chavales, un servidor entre ellos.
La jugabilidad parte de controlar todo el equipo con ciertas limitaciones en movimientos, pases y centros en comparación con cualquier otro simulador, como es el FIFA. Aquí la característica principal es aprovechar al máximo la evolución del juego hasta completar las habilidades individuales de cada uno. En este título las estadísticas son los padres, por lo que todo el foco está en moldear el equipo y buscar sinergias para administrar al que tiene el tiro del tigre o el tiro del águila.
A partir de ahí, el juego es mucho más estratégico de lo que parece por lo que significa ir reservando según qué habilidades en ataque para un disparo, en el medio campo para un centro o en la defensa para una frenar al rival. Resulta más o menos interesante guardar esas habilidades que no están disponibles al principio y que, conforme avanza la segunda parte, se vuelven trascendentales. Sobre todo porque cada disparo a puerta lo remarca todo con el nivel de desgaste de los porteros.
A veces hay mucho barro porque la jugabilidad se sostiene a través de ese fútbol mágico que propone la serie donde una entrada o un regate es toda una odisea. A veces el centro del campo se resume en entradas, empujones, refriegas y el fútbol desaparece. Es un pacto con la ficción para desprender que esa evolución resulta muy interesante porque te mete de lleno en el papel de sentir de verdad qué era la serie y, al mismo tiempo, disfrutar de un buen juego.
El modelo del juego para anotar se basa en que el portero rival tiene una barra de energía. Dependiendo de si se tira bien o no, aparece una flecha de interacción justo cuando el rival tira, lo que gasta más o menos energía del guardameta. Entonces, cuando le quitas toda la energía al portero, el disparo es mucho más efectivo y, si se la agotas por completo, termina siendo gol. Es un medidor interesante, aunque a veces un tanto aleatorio cuando juegas contra la CPU.
Conclusiones
No hay una gran complejidad real en el juego, y eso hace que sea aún más interesante jugarlo directamente en dificultad difícil. Se me hace muy sencillo entender que este es el juego que mejor aprovecha esa sensación de explotar las habilidades a pesar de que el recuerdo de los Super Strikers es enorme. Ahí el pico de felicidad que conecta la historia con la infancia para volver a llegar, ahora con este Captain Tsubasa 2, al corazón de quien en su día disfrutó la saga.
Lo mejor:
- La sensación de volver a vivir una ampliación de la ficción intercalando partidas y narrativa
- ¿En qué moneda se paga lo de volver a sentirse un chaval de 12 años?
Lo peor:
- Algunas partidas embarradas que no salen del centro del campo hasta cargar habilidades
- Intentar equipararlo con un simulador de fútbol Triple AAA, esto es otra cosa

