"Buen rollo y póker en mesa corta": los españoles descubren por qué el WPO Aix-les-Bains engancha

"Es buen rollo": los españoles descubren por qué el WPO Aix-les-Bains engancha. ElDesmarque
Compartir

El WPO Winamax de Aix-les-Bains ya vive sus días grandes con el comienzo del Main Event de 500 euros y formato 6-Max. Adrián Mateos, Leo Margets, Miguel Montes y Joaquín Lafoz encabezan una expedición española que comparte mesas con algunas de las grandes estrellas internacionales del Team Pro Winamax. Después de conocer a los españoles que han viajado hasta Aix-les-Bains, descubrir todo lo que ofrece el festival más allá del póker y comprobar que el Main Event ya ha dado el pistoletazo de salida, toca conocer qué piensan sus protagonistas de una experiencia que combina cartas, competición, amigos, fiesta y un escenario espectacular a los pies de los Alpes. ElDesmarque ha sondeado la opinión de los pros, pero también de crupieres, periodistas y jugadores de a pie.

Y las respuestas tienen un denominador común. El WPO engancha. Por el formato 6-Max, por la organización, por el ambiente y también por una ciudad que invita a salir de las mesas y seguir disfrutando del viaje.

PUEDE INTERESARTE

Leo Margets: "Se puede jugar en mesa corta"

Leo Margets, Team Pro Winamax, tiene claro uno de los grandes atractivos deportivos del festival: "Lo que más me mola es que se puede jugar en mesa corta, aquí todos los torneos son en mesa corta".

PUEDE INTERESARTE

El formato 6-Max es una de las señas de identidad de un WPO que se ha convertido en una cita diferente dentro del póker europeo. Pero Margets también encuentra motivos para disfrutar lejos de las cartas: "El lago, de repente, está muy guay. Tienes media hora caminando un lago". Y es que, se puede dar fe que l lago del Bourget y el entorno alpino completan una experiencia que va mucho más allá del casino. "Se vive bien aquí", concluye la catalana.

PUEDE INTERESARTE

La organización, otra de las claves

Arturo Patiño, periodista de Póker10 y habitual de los grandes acontecimientos del circuito, pone el foco en la organización. "Winamax se para en cada detalle", explica, antes de destacar la infraestructura necesaria para preparar un festival de estas dimensiones en el Casino Grand Cercle.

El WPO tiene como objetivo alcanzar las 10.000 entradas y superar los tres millones de euros en premios, después de los 9.240 registros de la pasada edición. El Main Event ya ha arrancado con buena presencia española.

Los que repiten saben por qué vuelven

Ricardo, jugador residente en Ginebra, ya estuvo el año pasado y ha regresado: "Ya lo jugué el año pasado, me gustó y, bueno, he vuelto". Para él, la combinación es perfecta: "Es un torneo de 6-Max. Es diferente a lo que se juega habitualmente. También está el ambiente de Winamax. Están aquí todos los pros de Winamax. Es buen rollo".

Algo parecido le ocurre a Narcís Vilaire, llegado desde Mallorca. "El año pasado vine a este evento, me gustó muchísimo. También tuve la suerte de tener buenos resultados y este año no me lo he podido perder". Su resumen es contundente: "El ambiente es una pasada y la organización también está muy chula".

De España a los pies de los Alpes

Rubén, crupier español, afronta su primer torneo de Winamax y explica por qué se animó a viajar: "Queremos explorar el mundo y salir de la zona de confort, sobre todo". Una vez allí, se queda con "estar con tanta gente, la familia que tenemos aquí, y disfrutar, tirando cartas a los jugadores".

También Lorenzo, residente en Ginebra y con familia española, destaca "el ambiente y el hecho de jugar con seis jugadores en la mesa". Y añade otro ingrediente: "La ciudad, muy bonita también".

Para Adrián, jugador de Castellón y Red Diamond, el gran atractivo del póker en vivo está en compartir experiencias con jugadores de distintos países: "Da igual que sean españoles, ingleses, portugueses, franceses... estamos aquí todos por lo mismo, pasarlo bien".

Mientras, David, que participa por primera vez, se sorprende por las dimensiones del festival: "Lo grande que es y aparte que reúne a mucha gente en general. Es muy curioso las mesas, que son para seis jugadores, pero que dan mucho más juego".

"Jugar sis-max es una maravilla y el ambiente es la hostia", dice sin esconderse Pol, nacido en Pamplona pero que vive en Francia.

El Main Event ya está en marcha, pero el WPO es mucho más que cartas. Side Events, cash games, beer pong, Deglingo, dardos, puestos de comida, sala de fiestas y discoteca completan un festival que vuelve a mezclar póker y diversión.

Las cartas son el motivo por el que la expedición española ha viajado hasta Aix-les-Bains. Pero, una vez allí, todos parecen coincidir en lo mismo: el WPO se disfruta tanto dentro como fuera de las mesas.