La locura de Santi Cazorla en el recibimiento al Real Oviedo para el derbi ante el Sporting

Santi Cazorla, en la previa del Oviedo-Sporting. Real Oviedo
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El derbi asturiano ya se respira en cada rincón de Oviedo. El Real Oviedo y el Sporting se enfrentan en un Carlos Tartiere que apunta a vivir una de esas noches que empiezan mucho antes de que ruede el balón. Los carbayones llegan al duelo después de caer con contundencia ante el Sabadell (3-1), mientras que el conjunto rojiblanco afronta la cita con mejores sensaciones tras imponerse al Andorra por 1-3. En la clasificación, el Sporting parte por delante, con 10 puntos, frente a los 8 del Oviedo, en un duelo que puede servir como punto de inflexión para ambos.

Un recibimiento para la posteridad

Y si había alguien que tenía claro que esto no era un partido cualquiera, ese era Santi Cazorla. El exfutbolista oviedista, que puso punto final a su carrera este verano y que ya es historia viva del club, no quiso perderse el recibimiento a sus antiguos compañeros. La afición carbayona volvió a convertir los alrededores del Tartiere en una auténtica fiesta, con bufandas, cánticos y un ambiente ensordecedor para acompañar al autobús en su llegada al estadio. Y allí apareció Cazorla, completamente entregado, saltando, animando y dándolo absolutamente todo junto a los aficionados mientras recibía al vehículo que transportaba a sus excompañeros. Una imagen que resume perfectamente lo que significa el asturiano para el oviedismo.

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No es, además, la primera vez que Cazorla se convierte en uno de los protagonistas de estos recibimientos. Ya en anteriores derbis, aún como jugador del Oviedo, se le pudo ver disfrutando como un aficionado más, golpeando incluso el cristal del autobús y dejándose llevar por la locura de las calles de la ciudad. Esta vez lo hizo desde fuera, pero con exactamente la misma pasión. Mientras los jugadores se preparan para un derbi que llega veinte meses después del último enfrentamiento entre ambos, el eterno capitán volvió a recordar que podrá dejar el fútbol, pero que lo de ser oviedista no se jubila. Y el Tartiere, por supuesto, ya está preparado para otra batalla.