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Betis 0-0 Espanyol: no se ahogan, pero tampoco respiran

Imagen del Betis - Espanyol
Imagen del Betis - Espanyol. Cordon Press
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El Real Betis y el Espanyol firmaron este Sábado Santo un partido que desde luego no pasará a los anales de la historia del deporte rey. Ambos contendientes prolongaron sus rachas sin ganar en LaLiga, tras un partido disputado en el Estadio La Cartuja en el no se rompió el empate a cero inicial después de que los visitantes se defendieran con orden y los locales no encontraran claridad en sus remates.

La primera mitad fue tediosa. Absolutamente eludible. Un 72% de posesión para el Betis sin efecto alguno. Media hora tardaron los verdiblancos en encontrar las pequeñas costuras defensivas de un Espanyol que, pese a la vulnerabilidad ofrecida a lo largo de este 2026, supo mantener la compostura, ya sea por mérito propio o por demérito del rival. Sin ritmo, sin frescura de ideas, sin movilidad en zona de tres cuartos... los de Manuel Pellegrini volvieron a repetir los errores del pasado. Con tesón en la anticipación, adelantando las líneas y fajándose bien en el robo tras pérdida, pero una vez el cuero estaba en posesión propia los verdiblancos se sabían incapaces de romper el entramado perico.

Solo supo intimidar al Espanyol cuando la circulación se aceleró, pisando área rival cada vez que los Fornals, Bellerín o Altimira lograban encadenar al menos dos paredes seguidas. Ahí llegaron las grandes ocasiones del Real Betis, que a los puntos quizás mereció algo más al descanso, aunque más por ocasiones que por sensaciones o merecimiento real. Un cabezazo de Altimira y un disparo seco de Cucho Hernández levantaron el ánimo de La Cartuja, que debió celebrar el 1-0 a la media hora... pero Dmitrovic tapó con entereza el chut a bocajarro de Aitor Ruibal. Con todo para marcar, gracias al pase de Bellerín que le dejaba completamente solo en el punto de penalti, el hoy extremo izquierdo la tiró al muñeco. Una muestra más del bloqueo mental que tenía el equipo.

La segunda, más de lo mismo. Los cambios de Manuel Pellegrini no funcionaron y el Real Betis terminó condenado por su propio inmovilismo. Ni las piernas frescas, ni la 'amabilidad' del Espanyol, encerrado en campo propio, permitieron al conjunto de Manuel Pellegrini romper el entramado defensivo de los de Manolo González. Fue Marc Bartra el que primero lo intentó. Un resumen perfecto de las tremendas carencias ofensivas de los verdiblancos.

Los béticos salieron tras el paso por vestuarios con el mismo propósito que acabó la primera y los espanyolistas mantuvieron sus problemas para que le durara el balón en sus pies, con lo que el partido siempre estuvo más cerca del área de los visitantes, aunque Edu Expósito, a los veinte minutos de este periodo, hizo trabajar por primera vez a Álvaro Valles. El equipo catalán empezó a ver que el empate a cero era un buen botín, aunque para ello se cargó pronto con tarjetas en su defensa, lo que complicó su sistema de retaguardia y más cuando Pellegrini hizo ingresar al campo de una tacada al argentino Chimy Ávila y Pablo García.

Los dos tuvieron pronto ocasiones de marcar, sobre todo el canterano, quien vio como un remate suyo lo repelió el larguero, pero no entraron y la precipitación, unido al orden del adversario, hicieron que el empate a cero acabara en el marcador. Con este resultado, el Espanyol corta su sangría y, como dijo su entrenador, espera encontrar en este empate un punto de inflexión. Una esperanza que también se busca en La Cartuja, siendo este su sexto partido consecutivo sin ganar en LALIGA, con los rivales por la Champions cada vez más cerca.