Rayo Vallecano 1-1 Getafe: Arambarri amarga el inicio de año en Vallecas
Rayo Vallecano y Getafe prolongaron sus malos números en el estreno del 2026 en Vallecas. Los locales se adelantaron en el primer tiempo con un buen gol de Jorge de Frutos, pero vieron como se les escapaba la victoria casi en el último suspiro con un remate de cabeza de Arambarri dentro del área que hizo el silencio en el estadio.
La crónica del Rayo - Getafe
Un cabezazo del uruguayo Mauro Arambarri en el minuto 91 maquilló la crisis de juego y resultados en la que vive inmerso el Getafe, que respondió en el último instante del partido al tanto de Jorge de Frutos para empatar 1-1 ante el Rayo Vallecano, inmerso en una racha de ocho encuentros sin ganar.
El equipo de Bordalás sacó petróleo de un choque horrible en el que no propuso casi nada. No mucho menos que su rival, que por lo menos fue mejor en el acto inicial y se encomendó en el segundo acto a aguantar el marcador para condenarse a perder dos puntos por su poca ambición para rematar a un grupo de jugadores tocado.
La realidad es que tanto los hombres de José Bordalás como los de Íñigo Pérez se cruzaron en uno de sus peores momentos del curso y con la urgencia de conseguir una victoria. Unos y otros llegaron a la cita con dos derrotas contundentes a sus espaldas (4-0 ante Betis y Elche, respectivamente) y con rachas preocupantes: los ya citados siete encuentros sin ganar en el Rayo Vallecano y una sola victoria en sus últimos seis duelos para el Getafe.
Al cuadro rayista por lo menos le sonrío el mercado invernal y sacó pecho justo antes del pitido inicial oficializando una cesión, la del jugador del Atlético de Madrid Carlos Martín. En la otra orilla, el Getafe vive deprimido en ese aspecto, incapaz de firmar a nadie con varios lesionados y con cinco fichas sin cubrir.
La alineación de Bordalás evidenció un pequeño drama en ese aspecto, porque el último en entrar en la enfermería, Borja Mayoral, no tuvo un sustituto natural en ataque. Su entrenador pudo usar a Juanmi Jiménez, pero el ex atacante del Betis no convence. Y, fuera de ese nombre, ya no existen más delanteros en el cuadro azulón.
Bordalás recurrió a un centrocampista defensivo como Mario Martín para ejercer de delantero. Se alternó con Adrián Liso, realmente un extremo reconvertido en jugador de ataque desde que llegó en verano al Getafe. No había más fondo de armario salvó algún canterano del que echar mano.
El Rayo marcó el primer gol con el fichaje de Carlos Martín; y el segundo, con la presencia en el once de Jorge de Frutos, recuperado de una lesión que le dejó fuera de juego los dos últimos encuentros de su equipo. Era dudosa su participación de inicio, pero finalmente apareció entre los elegidos y fue decisivo.
El extremo rayista e encargó de romper un partido encorsetado, con pocas ocasiones, muy físico, igualado y obtuso. Marcó en el tiempo añadido del acto inicial, con una volea escorada que abrió el marcador justo antes del descanso, cuando parecía que iba a primera la inexistencia de goles.
Su tanto, con la ayuda de un errático David Soria, fue el premio merecido al Rayo, que un poco mejor que el Getafe. Por lo menos, entre la espesura, protagonizó más ocasiones con un disparo de Florian Lejeune de falta que sacó Soria con los puños y con un intento desde fuera del área de Óscar Valentín que se marchó fuera por centímetros.
En el Getafe, salvo un buen disparo de Liso que salvó con la yema de sus dedos Augusto Batalla, no hubo nada más. Sólo generó esa opción y se encomendó a la segunda parte para reaccionar y rescatar algo positivo de Vallecas.
La lesión de Mario Martín al inicio de la reanudación, no trajo buenos augurios para el equipo de Bordalás, que poco después introdujo cambios ofensivos a la desesperada para cambiar el futuro del choque. Entraron Juanmi, Coba da Costa y Álex Sancris. Pero ni con esas. No era capaz de encontrar el camino hacia la zona de Batalla mientras el Rayo se conformó con aguantar hasta el final sin sobresaltos.
Al final, una jugada aislada dio un premio inesperado al equipo de Bordalás. El guante de Milla y la llegada de Arambarri enmudecieron Vallecas, que acarició una victoria que habría acabado con una racha preocupante sin victorias. El uruguayo cabeceó a la red un centro medido y apagó el incendio que se avecinaba sobre las oficinas del Coliseum.
