El infinito poder del fútbol, clave en la historia de superación de Alejandra, una joven portera gaditana: "Un milagro"
Alejandra cuenta su historia en ElDesmarque, rodeada de su familia y contando sus sueños deportivos
Scaloni y la ausencia de Lo Celso en los dos primeros amistosos de Argentina: "En un futuro se verá"
Alejandra tiene el fútbol metido en la cabeza y en el corazón. La aficionada al Cádiz —aunque reconoce que también tira por el Betis y el Real Madrid—, era portera en Cadistas de la Isla, en San Fernando, y encontró bajo los palos una pasión que le venía casi de familia. Su tío también es guardameta y ella se quedó prendada de esa posición que, dice, le permitía «pensar en una portería y asimilar de verdad el fútbol». Todo cambió cuando un golpe en el brazo izquierdo empezó a provocar un dolor que no desaparecía. Primero parecía una tendinitis, pero una radiografía descubrió que había algo mucho más serio detrás. Llegaron las operaciones, la quimioterapia y una batalla que terminó obligándola a despedirse de su brazo izquierdo.
El proceso fue especialmente duro durante la Semana Santa. La última quimioterapia dejó a Alejandra muy debilitada y el Viernes de Dolores su estado empeoró hasta el punto de que tuvo que ingresar en la UCI. «No contaban con ella hasta el Martes Santo», recuerda su familia en ElDesmarque. Pero el Domingo de Ramos llegó una noticia que parecía imposible: la niña se había estabilizado y seguía adelante. La recuperación, sin embargo, todavía escondía otro golpe. Una infección atacó la herida de una operación anterior y obligó a los médicos a tomar una decisión definitiva: amputar el brazo izquierdo. Pero poco después apareció la Alejandra que todos conocen. «Se han llevado el brazo y no le hemos cortado las uñas», soltó, provocando las primeras risas después de días de angustia.
Y ahí aparece el fútbol. «Es una manera de despejarte, de pensar en otra cosa», explica Alejandra. Para ella, el deporte ha sido mucho más que una afición durante estos meses: una vía de escape, un lugar al que regresar mentalmente cuando todo alrededor se hacía demasiado difícil. Su fortaleza también ha traspasado las paredes del hospital. En Sevilla se ha ganado el cariño del personal de oncología y traumatología, mientras que el mundo del fútbol se ha encargado de recordarle que tampoco está sola. A través de ANDEX recibió una sorpresa que jamás olvidará: una visita a la ciudad deportiva del Cádiz y el encuentro con las jugadoras del conjunto femenino. «Me llevaron un poco engañada a una rehabilitación», cuenta entre risas. Cuando vio que aquello era una sala de prensa, empezó a sospechar. Después llegaron las futbolistas, algunas de ellas de San Fernando, y la emoción hizo el resto.
Alejandra siempre ve el lado positivo
Porque si hay algo que Alejandra no ha perdido es la ilusión por volver al fútbol. Todavía no sabe exactamente cómo será, pero tiene claro que quiere encontrar la manera. «Siempre hay que sacarle el lado positivo a todo y cuando menos te lo esperes ya terminó todo», resume. Mientras se recupera, sigue disfrutando de sus equipos y hasta mantiene un pequeño rifirrafe familiar con su padre, que es del San Fernando. Ella, en cambio, presume de su Cádiz. «Del Cádiz, del Betis y del Madrid», reconoce cuando le preguntan por sus colores, aunque admite que con el conjunto amarillo es con quien más sufre. También tiene claro que, si pudiera elegir posición, seguiría siendo portera: le gusta el ataque, pero sabe que «para delantera no me pongo» porque es «un pato mareao».
Sus ídolos también hablan de esa pasión. Ledesma es uno de sus grandes referentes; tiene una camiseta del portero del Betis, Adrián, firmada y dedicada, además de otros regalos que guarda como auténticos tesoros. Pero hay una camiseta que todavía falta en la colección. Una que tiene nombre y apellido: Thibaut Courtois. «La del portero del Madrid», responde cuando le preguntan cuál le haría especial ilusión tener. Ese es ahora uno de sus sueños. Porque Alejandra ha tenido que aprender a jugar un partido que nunca pidió disputar, pero sigue mirando hacia adelante.
