Otro empate positivo: el Betis no se arruga ante el rodaje y la agresividad del Marsella

Enfrentamiento de Guendouzi con Joaquín.. Javier Martín
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El Real Betis cierra su tercer encuentro preparatorio con un meritorio empate ante un Marsella con más rodaje (1-1, gol de Rodri). El partido, que se fue calentando poco a poco, acabó con un calentón inesperado entre Joaquín Sánchez y Guendouzi. El partido empezó con chispa. Apenas necesitaron ambos equipos 15' para mostrarse en ataque y es que si Willian José se plantó primero ante Rubén Blanco -ex del Celta-, fue posteriormente el Marsella el que, tras una buena jugada, amenazó la tranquilidad en el marcador. Ninguno tenía la temperatura necesaria para arrancar la máquina. Y entonces empezó a subir el termómetro. Tras una pequeña acción en mediocampo protestada por los de verdiblanco, fue Montoya el que se llevó la peor parte. Isaak Touré, poco antes del 20', se llevó por delante al lateral bético con una feísima entrada que dejó al zaguero KO. En el Betis pocos contestaron, excepto Paul, que como suele pecar, llegó bastante tarde poco después a una nueva acción en mediocampo. De ahí al final de la primera mitad, un gol anulado a Juanmi y superioridad gala. Los franceses se hicieron fuertes en lo físico, contaban con una semana más de rodaje, y en el Betis, en cuanto Luiz Felipe -el líder de la zaga- empezó a perder fuerza, el equipo fue desmoronándose poco a poco. El descanso fue una auténtica bombona de oxígeno.

La segunda mitad esperó hasta el final

El inicio de la segunda mitad fue una copia de la primera: llegadas muy peligrosas del Betis -Canales tuvo otra ocasión clarísima-, respuesta del Marsella y un gol anulado, aunque esta vez fue de los franceses. Todo se fue desinflando, como suele suceder en todos los amistosos de pretemporada, con la llegada de las sustituciones y el cansancio, pero nadie esperaba todo lo que aún tenía que pasar. Cuando apenas quedaban tres minutos, Milik, casi sin querer, ponía el primero en el marcador. La ventaja duró poco: Joaquín entraba por banda minutos después, centraba y Rodri, en el segundo palo, cruzaba un buen cabezazo para poner el empate. Hasta aquí, todo normal. En la celebración, Joaquín se marchaba hasta Guendouzi, jugador del Marsella, y tras un pequeño enfrentamiento en el que probablemente el capitán le recriminaba la actitud de sus compañeros durante todo el encuentro, todo acabaría en una tangana inexplicable.  Por suerte, como el partido, la tangana perdió importancia y el Betis ya puede centrarse en lo importante de este partido: buen empate ante un notable rival, que además tenía más rodaje, y varias notas positivas que seguro alegrarán a Pellegrini.

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