Los otros nombres de una racha espectacular

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Franco Vázquez, ante el Éibar.. EFE
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Las sensaciones que despierta el Sevilla FC en estos momentos son inmejorables. El equipo tiene una facilidad espectacular para ganar, jugar bien y, sobre todo, marcar goles, por lo que los focos están puestos especialmente en los goleadores. André Silva, Ben Yedder, Banega, Navas o Vaclik son los grandes protagonistas de esta gran racha. Unos por sus goles, otros por sus asistencias y otros por sus paradas, pero lo cierto es que toda la sala de máquinas está funcionando casi a la perfección en este equipo. Uno de los más destacados en Éibar fue Franco Vázquez. Con las lesiones en la medular, Pablo Machín decidió retrasar su posición y jugar en el centro del campo, y ahí está cuajando con el que puede ser su mejor estado de forma desde que juega en el Sevilla. En Ipurúa, una vez más, sólo le faltó el gol. Ha merodeado la portería en los últimos encuentros ligueros, pero no ha sido capaz de anotar. Eso sí, participó en la jugada del primer gol y también, de forma espectacular, en la que generó el penalti que propició el 0-2.

La defensa crece

 Carriço, en un lance de partido.

Si hace dos semanas parecía que la defensa del Sevilla era muy poco solvente, en Ipurúa ha dado una sensación de consistencia que no se había dado desde que comenzó la temporada. La apuesta de Carriço le ha salido bien a Pablo Machín. No sólo porque el portugués está mostrando un nivel que recuerda al de sus mejores tiempos, sino porque además está mejorando a sus compañeros. Del pésimo partido de Kjaer y Sergi Gómez ante el Getafe ya casi ni queda el recuerdo, y danés y catalán han firmado también un partido muy serio en tierras guipuzcoanas, sin conceder prácticamente ninguna ocasión clara al Éibar. El último de los destacados es Guilherme Arana. El brasileño era duda debido a que acabó acalambrado el partido ante el Real Madrid, pero ha completado los 90 minutos a un buen nivel. En defensa ha mejorado muchísimo, aunque le falta despegar e irse con más confianza hacia el ataque. En todo caso, la progresión de Arana es constante y solo le queda dar un puñetazo sobre la mesa que le llene el depósito de confianza.