Dignidad sin pólvora

Así vivimos el Villarreal-Betis
Piccini, con un esguince de ligamentos en la rodilla derecha
Los béticos estuvieron con su equipo en Villarreal
El Betis está vivo. Esta es la mejor conclusión del partido de los verdiblancos en Villarreal, pues la actitud y la intensidad no faltaron, aunque en el fútbol la salsa la ponen goles y, de momento, los heliopolitanos siguen sin perforar la portería visitante. No obstante, punto de oro para un conjunto bético que, al menos, dio la cara ante un buen oponente. La alineación inicial de Merino provocó muchas dudas, pero el que la lleva a entiende. Kadir (descarte en verano), Cejudo (con el cartel de transferible) y Fabián (ficha del filial) salieron de inicio en un Betis que en la primera parte fue un equipo digno, después de los últimos partidos, y dio síntomas de estar vivo, aunque siguen faltando fichajes, de inmediato. Así, los verdiblancos salieron al campo con las ideas muy claras, aunque todo pudo cambiar con el tiro al palo de Soldado -Vargas quedó en evidencia por enésima vez, a la hora de tirar el fuera de juego- cuando apenas se llevaban disputados dos minutos de partido. Un calco a lo que le lleva pasando al cuadro heliopolitano hace ya mucho, mucho tiempo... Aun así, se vio un Betis bien plantado, posicionado y con conexiones entre líneas con Fabián, Kadir y Cejudo, siendo Rubén Castro el más desafortunado. El canario tuvo el gol en un mano a mano con Areola, pero chutó al muñeco y luego fue derribado por el meta francés en un posible penalti -¿protestarán algún día los jugadores del Betis como si se quisieran comer al árbitro?-. Ocasión clarísima para los de Merino, que taparon muy bien los huecos para que el Villarreal no se sintiera a gusto, aunque la calidad de los de Marcelino salió a relucir en una jugada en la que Bakambu se giró con suma facilidad ante Pezzella y su disparo se fue fuera por poco. La polémica también estuvo en otra jugada en la que el colegiado pudo pitar penalti por mano de Vargas, que despejó como si hiciera una zamorana. Sin embargo, González González no decretó nada para bien de los intereses de un Betis que siguió haciendo daño y maniatando a los amarillos, como se vio en una contra que acabó con disparo de Fabián que despejó Areola -buen portero el francés- en otra buena intervención. No obstante, fue el Villarreal el que golpeó al final del primer tiempo en un centro chut de Soldado que Adán desvió cuando el balón se dirigía al fondo de la red. El guión del primer acto continuó a la vuelta de los vestuarios. El Betis siguió intenso y sin dejar que el Villarreal jugara con comodidad, aunque ambos contendientes gozaron de ocasiones al contraataque. Avisaron los amarillos, aunque la más clara la tuvo un buen Kadir, pero el remate de éste, tras un contragolpe bien llevado por Cejudo y Fabián, se fue fuera por muy poco de la portería de Areola. Los de Merino desprendieron mejores sensaciones e, incluso, llegaron a meter, por momentos, en su área a un rival que vio cómo el Betis no le perdía la cara a un partido abierto en el tramo final, aunque la figura de Adán volvió a aparecer en el tramo final, como se vio a la hora de sacar un remate de Adrián Marín tras una una buena jugada personal. Incluso, los verdiblancos se salvaron de jugar con un hombre menos si el colegiado hubiera echado a Petros, que se la jugó cortando con la mano una contra local. Aguantó bien el Betis en los estertores del choque, e incluso con un menos por la lesión de Cejudo, y acabó llevándose un punto con el que frenar las malas sensaciones de los últimos encuentros, aunque sin gol no hay paraíso. Pese a ello, un punto es punto.