Las expulsiones, el temor del derbi

Los Betis-Sevilla son duelos cargados de emoción y tensión, no sólo en las gradas, también sobre el césped, que acaba siendo el epicentro de la caldera. Buena prueba de ello es que en los últimos seis derbis ligueros uno de los dos equipos acabó con un futbolista menos. No ocurrió tal cosa en los dos enfrentamientos disputados en la Liga Europa, pero en la competición doméstica la historia es diferente. La última ocasión que heliopolitanos y nervionenses se vieron las caras en Liga fueron estos últimos los que se hicieron con los tres puntos. El escenario fue el mismo que en esta ocasión, el Benito Villamarín, y el Sevilla se llevó la victoria al imponerse 0-2. Aquel día, los rojiblancos se adelantaron en el marcador al poco de superar la media hora de juego. Gameiro fue el encargado de poner por delante a los suyos tras la ejecución de un penalti que le costó la cartulina roja a Juan Carlos. El ariete galo se encargo de cerrar la cuenta en las postrimerías del partido. En el partido de la primera vuelta disputado en el Sánchez-Pizjuán, también fueron los de Unai Emery los que salieron vencedores, pero esta vez, el resultado fue más abultado, 4-0. Por medio de Bacca, el Sevilla se puso un gol arriba en el marcador cuando el partido no había hecho más que empezar. Así transcurrió hasta casi el final de la primera mitad, cuando una falta de Paulao, que poco antes había visto una amarilla, acabó con el zaguero brasileño expulsado. Reyes aprovechó el duro golpe que había supuesto la decisión arbitral para el Betis e hizo el segundo justo antes del descanso. A partir de ahí, el choque fue un monólogo sevillista. Sin embargo, en el curso anterior fue el Sevilla el que se quedó con uno menos en el Benito Villamarín. Los de Nervión vencían 0-3 a la media hora de juego, pero Pabón comenzó la remontada a segundos del intermedio. Rubén Castro se puso su mono favorito, el de goleador, e hizo el segundo, desde los 11 metros, y metía el miedo en el cuerpo a un Sevilla que se había visto con el partido en su mano desde prácticamente el comienzo. Medel pagó los platos rotos e hizo una entrada muy desproporcionada que le costó la expulsión. Quedaban 35 minutos de choque y el Betis no desaprovechó para empatar el envite por medio de Nosa, 3-3. En el feudo nervionense, en el partido correspondiente a la primera vuelta del campeonato, fueron los verdiblancos los que se quedaron con uno menos nuevamente. Corría el minuto 60 y el Sevilla iba cuatro goles arriba en el marcador. Reyes y Fazio, ambos en dos ocasiones, habían sentenciado el partido de lado rojiblanco en la primer parte, y el Betis buscaba el gol de la discorida. Cualquier mínima posibilidad parecía morir cuando Rubén Pérez daba por finalizada su contribución en el encuentro al ver la roja directa. Rubén Castro vio puerta cuatro minutos después, pero sirvió más bien de poco. Al final, Rakitic hizo el quinto para los suyos y selló una nueva victoria sevillista. En enero de 2012 se celebró la primera jornada liguera debido a que una huelga había impedido su disputa cuando le correspondía. El partido tuvo lugar en el estadio bético y se saldó con empate a 1-1. Beñat adelantó de falta al Betis, pero Negredo igualó la contienda justo antes de que se cumplieran los primeros 45 minutos. A falta de 20 minutos, Fazio vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a los suyos con uno menos. Los verdiblancos lo intentaron por activa y por pasiva, pero no lograron hacer el gol que les diera la victoria. Algo que si pasó dos meses después en el Pizjuán. Todo bético recuerda con cariño aquel partido en el que un gol de libre directo de Beñat les daba la victoria en el último minuto. Aquel día en el que Negredo adelantó a los locales nada más empezar, y en el que el centrocampista vasco puso las tablas justo antes del descanso. Con 1-1 en el electrónico, una nueva 'locura' de Medel dejó al Sevilla con 10 futbolistas. A partir de ahí, 1-2. Seis derbis y seis expulsiones. Números que hablan de lo tenso que resulta un campo. Esta vez no será para menos. Los nervios estarán a flor de piel en ambos bandos, aunque nada como un partido de 11 contra 11 para ofrecer el mejor espectáculo posible.