Competicion:

La sombra de Oliver es aún muy alargada

oliver_opt.jpg
Lopera y Luis Oliver, en épocas pasadas en el Betis.
Compartir

Luis Oliver ha pasado a un segundo plano durante este eterno proceso judicial en el que está envuelto el Betis. Da la sensación de un tiempo a esta parte que es sólo cosa de dos, Manuel Ruiz de Lopera y las diferentes plataformas que se arremolinan en torno a la entidad heliopolitana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La sombra de Oliver es aún muy alargada y podría tener mucho que decir en la resolución final de este conflicto verdiblanco. El empresario navarro espera pacientemente su turno para jugar sus cartas. En los últimos días se le ha visto en Sevilla y se han disparado todo tipo de rumores. Oliver está convencido de que antes de verano se van a levantar las medidas cautelares (el proceso se ha retrasado por la recusación del magistrado interpuesta por los abogados de Lopera) y de que el club regresará a sus manos, o más concretamente a las de Bitton Sport. Sabe que tiene dos escollos, pero uno está convencido de que se resolverá a su favor y el otro está buscando la manera de solventarlo. El primer escollo se llama Consejo Superior de Deportes. El máximo organismo del deporte español aún no ha decidido sobre la validez del proceso de compra del paquete mayoritario de acciones de Manuel Ruiz de Lopera por parte de Bitton. Concretamente, el CSD dejó en suspenso el trámite a la espera de que se resuelva el proceso judicial. Si el CSD, llegado el momento, diera luz verde, el siguiente paso de Oliver sería pagar a Lopera, el segundo escollo. El empresario de El Fontanal no va a permitir que Oliver se ponga al frente de la entidad sin hacer frente a los pagos que le adeuda y por los que está demandado en los juzgados. Hasta la fecha, Bitton sólo abonó un primer plazo, alrededor de un 1.200.000 euros, del precio total de la venta, cifrado en algo más de 16 millones de euros. Precisamente, Oliver se encuentra ahora mismo buscando las fórmulas para pagar esa cantidad que aún debe a Lopera. Es decir, no ha tirado la toalla, ni está dispuesto a quitarse de en medio y entregar el club a Lopera si, llegado el caso, el juzgado resolviera a su favor. Así las cosas, Oliver sigue moviendo sus hilos por si llegara el momento de dar el paso adelante. Resulta difícil creer que vuelva a estar al frente del Betis, de hecho nadie de su entorno lo contempla como una posibilidad, pero sí que podría terminar de realizar la compra para venderlo posteriormente o actuar de intermediario.