Cómo mantener una buena hidratación si haces deporte en plena ola de calor
Beber agua no siempre es suficiente al hacer deporte con altas temperaturas
Entrenar en el gimnasio no te exime del efecto del calor
Por qué no debes ducharte justo cuando terminas de entrenar
Las temperaturas extremas en el verano y en los meses próximos a este, cada año son más habituales y llegan antes. Aunque toda la población debe seguir una serie de recomendaciones para evitar los efectos negativos del calor en el organismo, hay grupos más vulnerables que otros a sufrir dicho impacto, así como actividades de riesgo, como la práctica deportiva. Si por norma general, cuando se hace ejercicio físico se activa la sudoración, cuando hace calor se potencia, por lo que hay que estar muy pendiente de la continua hidratación. "Es un tema muy serio e importante, sobre todo al hacer ejercicio en condiciones de calor extremo, porque el deportista puede fallecer. Y esto es algo que desgraciadamente todos los veranos sucede en diversas pruebas deportivas", advierte a ElDesmarque el entrenador personal y experto en nutrición, Daniel Guede.
No siempre basta con beber agua
Beber agua mientras se hace deporte es algo habitual, pero no siempre es suficiente si las temperaturas son extremadamente altas. Esto "depende de la intensidad del entrenamiento, de su duración y de las condiciones climáticas", pues no es lo mismo entrenar al aire libre en verano que en un gimnasio. Por normal general, en los entrenamientos que duran una hora o menos "con agua suele ser suficiente, si la dieta es equilibrada y tiene un buen aporte de minerales y carbohidratos", mientras que en los que se supera la hora "es recomendable ingerir bebidas con electrolitos, como sodio, potasio o magnesio" para reponer los minerales perdidos por el sudor y evitar una hiponatremia -concentración de sodio en sangre anormalmente baja-. Junto a esta 'regla', hay que estar atento a los signos de deshidratación que emite el cuerpo, tales como "sed intensa, fatiga, mareos, calambres, orina muy amarilla u oscura", para así actuar a tiempo y evitar complicaciones. Además, es conveniente empezar a entrenar bien hidratados bebiendo "entre 300-500 ml de agua 30-60 minutos antes del ejercicio y evitar las bebidas con cafeína o alcohol en exceso, porque son diuréticas".