El Porsche más bonito de la última década es de 2021

Porsche. Porsche
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Porsche llevaba décadas demostrando que podía evolucionar el 911 sin romper aquello que lo hacía reconocible. Con el Taycan tuvo que hacer algo bastante más complicado: diseñar un Porsche completamente eléctrico sin un motor bóxer detrás, sin necesidad de una gran entrada de aire frontal y sin apoyarse en una silueta creada en los años sesenta.

En 2021 el Taycan ya había encontrado plenamente su sitio dentro de la gama y recibió además la familia Cross Turismo, pero es la berlina la que mejor resume aquella nueva etapa. Bajo, ancho y con un techo que cae suavemente hacia atrás, consiguió parecer futurista sin caer en el aspecto extraño que acompañó a muchos de los primeros eléctricos.

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Los faros bastan para saber que es un Porsche

El frontal es una de las mejores partes del coche. Los faros quedan alojados dentro de una especie de hueco en las aletas, con cuatro pequeños puntos luminosos que recuperan una solución habitual en Porsche. Entre ambos no hay una parrilla enorme porque simplemente no hace falta.

El capó cae muchísimo y deja los pasos de rueda claramente visibles desde el asiento del conductor. Esa es una sensación muy Porsche: las aletas quedan más altas que la zona central y ayudan a colocar el coche sobre la carretera. El Taycan podía ser eléctrico, pero quien se sentaba al volante encontraba referencias familiares antes incluso de arrancarlo.

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De perfil aparece probablemente su mejor ángulo. La línea del techo recuerda ligeramente al 911, pero la distancia entre ejes y las cuatro puertas dejan claro que estamos ante otra cosa. Los tiradores quedan enrasados y prácticamente no hay piezas que interrumpan el lateral.

La trasera remata el conjunto con una fina línea de luz de lado a lado y el nombre PORSCHE integrado debajo. Nada parece especialmente complicado. Precisamente por eso funciona tan bien.

En 2021 apareció una segunda interpretación todavía más peculiar

Aquel año Porsche amplió la familia con el Taycan Cross Turismo. Mantenía el frontal de la berlina, pero alargaba el techo y añadía un gran portón posterior, más altura libre al suelo y pequeñas protecciones alrededor de la carrocería.

Podía haber parecido una mezcla difícil de justificar entre familiar, eléctrico y crossover. Sin embargo, las proporciones seguían funcionando. Porsche consiguió que el techo largo pareciera una continuación natural del Taycan en lugar de un añadido para ganar maletero.

La ganancia práctica era real. El Cross Turismo ofrecía 47 milímetros adicionales de altura para los pasajeros posteriores y podía superar los 1.200 litros de capacidad máxima con los respaldos abatidos. También incorporaba tracción total y suspensión neumática adaptativa.

Pero la berlina seguía siendo la versión más pura visualmente. El Cross Turismo resultaba original; el Taycan convencional tenía esa clase de silueta que cuesta imaginar envejeciendo mal.

Un eléctrico que no necesitó disfrazarse

También ayudó la tecnología. Su arquitectura de 800 voltios permitió utilizar potencias de carga muy elevadas desde el principio, mientras las versiones superiores ofrecían prestaciones propias de un superdeportivo. El Turbo S llegó a superar los 700 CV utilizando la función overboost.

Lo importante para el diseño es que nada de eso obligó a convertir el coche en un escaparate tecnológico. No había detalles azules por todas partes para recordar que era eléctrico ni una carrocería deliberadamente extraña para presumir de aerodinámica. Porsche hizo algo bastante más difícil: diseñó un coche nuevo que parecía pertenecer a la marca desde el primer día.

Han pasado cinco años y han llegado nuevas versiones, actualizaciones y Porsche eléctricos con planteamientos diferentes. Aun así, aquel Taycan de 2021 conserva algo especial. Tiene la limpieza de los mejores diseños de la marca, pero sin vivir del pasado. En una década llena de SUV, enormes parrillas y coches empeñados en llamar la atención, quizá por eso siga siendo el Porsche más bonito de todos.