Honda recupera su espíritu deportivo con un diseño que evoluciona hacia una nueva generación

Honda Prelude
Honda. Honda
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El regreso del Honda Prelude no intenta reproducir literalmente el cupé de los años noventa. La nueva generación conserva una carrocería baja, cuatro plazas y una conducción centrada en quien ocupa el asiento izquierdo, pero utiliza un sistema híbrido de 184 CV. Es una manera actual de recuperar el espíritu deportivo sin fabricar un coche incómodo ni exageradamente potente.

Su diseño resulta contenido frente a muchos modelos recientes. No recurre a una parrilla enorme, salidas falsas ni un alerón desproporcionado. El atractivo aparece en un capó muy bajo, un techo arqueado y una trasera corta que recuerda que Honda todavía sabe dibujar un cupé limpio.

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Una silueta baja que no necesita copiar el pasado

El frontal utiliza faros finos unidos visualmente por una línea oscura. Las luces diurnas se abren hacia los extremos como dos alas y el emblema negro queda en el centro. La entrada de aire principal se sitúa abajo, permitiendo que el capó conserve una superficie sencilla.

De perfil se aprecian sus 4,53 metros de longitud y solo 1,35 de altura. Los tiradores quedan enrasados, las llantas de 19 pulgadas llenan los pasos de rueda y el techo desciende de manera continua. La carrocería parece rápida sin necesitar pliegues agresivos en cada puerta.

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Detrás, dos líneas luminosas horizontales recorren buena parte del ancho. El portón integra el cristal y ofrece un acceso más práctico que el de un maletero tradicional. La capacidad es de 264 litros, modesta para un coche familiar, aunque los respaldos abatibles permiten transportar objetos largos.

El híbrido también quiere involucrar al conductor

El sistema e:HEV combina un gasolina de dos litros con dos motores eléctricos y entrega 184 CV y 315 Nm desde la unidad eléctrica. Durante buena parte del uso es el motor eléctrico el que impulsa las ruedas, mientras el térmico genera energía o se conecta directamente cuando resulta más eficiente.

Honda añade S+ Shift, una función que simula cambios de marcha, coordina el sonido del motor y permite intervenir mediante levas. No crea una caja convencional donde no existe, pero devuelve ritmo y participación a una mecánica híbrida que de otro modo podría parecer demasiado uniforme.

Los modos Comfort, GT y Sport modifican la respuesta, la dirección y los amortiguadores adaptativos. Parte del chasis y varios componentes proceden de la experiencia adquirida con el Civic Type R, aunque el Prelude busca equilibrio antes que tiempos de circuito. Su consumo homologado de 5,2 l/100 km confirma esa doble intención.

La dirección rápida y el centro de gravedad bajo aportan agilidad sin una suspensión agotadora. Honda también ha trabajado el sonido y la retención para que la respuesta cambie cuando se selecciona Sport. La velocidad llega de forma progresiva, pero el coche conserva suficientes estímulos para disfrutar de una carretera secundaria.

Un cupé pensado para utilizarlo todos los días

La cabina reúne instrumentación de 10,2 pulgadas, pantalla central de nueve, asientos calefactados y equipo Bose. Los mandos principales permanecen separados y la posición de conducción es baja, con buena capacidad de ajuste. Detrás hay dos plazas reales, aunque su acceso y altura aconsejan reservarlas para trayectos ocasionales.

El precio oficial alcanza 49.500 euros, por lo que no pretende ser un deportivo barato. Su valor está en ofrecer una clase de coche que casi había desaparecido: cupé híbrido, eficiente y con personalidad japonesa.

Honda recupera así el espíritu del Prelude sin vivir únicamente de la nostalgia. La silueta es nueva, la propulsión pertenece a esta década y S+ Shift aporta el punto de juego necesario. No imita al original; continúa la idea con herramientas distintas.