Lexus conquista con una imagen que lleva su elegancia japonesa a una nueva generación
El nuevo NX sigue siendo un ejemplo del buen hacer de la marca
Lexus saca el modelo del mercado
El Lexus NX fue el modelo encargado de suavizar algunos de los rasgos más recargados de la marca sin hacerlos desaparecer. Continúa teniendo una parrilla reconocible, formas marcadas y una trasera llamativa, pero ahora todo parece mejor integrado. El resultado es un SUV que mantiene personalidad y ha ganado elegancia.
También refleja una evolución profunda dentro. Lexus sustituyó la antigua acumulación de mandos y superficies por un puesto de conducción más claro, con una gran pantalla orientada hacia el conductor. La tecnología queda mejor integrada y los materiales siguen aportando esa sensación de cuidado que caracteriza a la marca.
La parrilla ya forma parte de la carrocería
En el frontal continúa apareciendo la conocida forma de doble punta, aunque ya no parece una pieza colocada encima del paragolpes. Las pequeñas aberturas se integran progresivamente y los faros quedan unidos mediante trazos muy finos.
El capó presenta unas líneas suaves y los pasos de rueda aportan la robustez necesaria. De perfil, el techo desciende ligeramente sin perjudicar demasiado las plazas posteriores. Las superficies evitan una acumulación innecesaria de pliegues y permiten que la pintura tenga bastante protagonismo.
Detrás, los pilotos están unidos por una franja luminosa que recorre el portón. El nombre Lexus aparece escrito con letras separadas, sustituyendo al emblema tradicional. Es probablemente la zona más limpia del coche y la que mejor explica el cambio generacional.
Una cabina que se entiende con mayor facilidad
La pantalla multimedia puede alcanzar 14 pulgadas y queda ligeramente orientada hacia el conductor. Su posición permite acceder a navegación, conectividad y ajustes sin que parezca una tableta colocada apresuradamente sobre el salpicadero.
Lexus conserva controles físicos para la temperatura y las funciones esenciales. Los mandos tienen un tacto preciso y los materiales acolchados aparecen donde realmente se apoyan manos y brazos. La calidad percibida surge de esos pequeños contactos cotidianos, no de una decoración exagerada.
El habitáculo ofrece espacio razonable para cuatro adultos y un maletero de aproximadamente 520 litros, dependiendo de la versión. Las formas regulares y el portón amplio permiten utilizarlo como coche familiar. El aislamiento acústico añade ese punto de refinamiento que se espera de un Lexus.
Hibridación sin cambiar la forma de conducir
El NX 350h desarrolla 244 CV y utiliza un sistema híbrido autorrecargable. Puede avanzar con el motor de gasolina apagado durante determinadas fases y no necesita enchufarse. La transmisión favorece una conducción suave, especialmente en ciudad.
Por encima aparece el NX 450h+, un híbrido enchufable de 309 CV. Su batería permite realizar buena parte de los desplazamientos cotidianos utilizando electricidad, siempre que se cargue regularmente. La tracción total eléctrica añade seguridad sobre firme deslizante.
Las dos versiones responden a necesidades diferentes, pero mantienen el mismo carácter tranquilo. La potencia está disponible para incorporaciones y adelantamientos, sin convertir la respuesta del coche en algo brusco o innecesariamente deportivo.
El NX lleva la elegancia japonesa de Lexus hacia una etapa más limpia. Conserva faros afilados, una parrilla inconfundible y detalles particulares, pero ha eliminado buena parte del exceso. Esa combinación de personalidad, tecnología comprensible y suavidad híbrida explica por qué continúa siendo uno de los modelos más atractivos de la marca.
