Más elegante, barato y, para muchos, una alternativa mejor que el Citroën C4
El Focus ya no se fabrica, pero sigue siendo una de las mejores opciones entre los compactos
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El Ford Focus ya no se fabrica, pero eso no ha borrado las cualidades que lo convirtieron en uno de los compactos europeos de referencia. Las últimas unidades matriculadas y el abundante mercado de ocasión permiten encontrarlo por cantidades claramente inferiores a las de un Citroën C4 nuevo. Además, continúa destacando por una conducción especialmente cuidada y una carrocería que ha envejecido con elegancia.
No puede encargarse actualmente a fábrica, una diferencia importante cuando se compara con el Citroën. Sin embargo, para quien contemple unidades en stock o seminuevas, el Focus mantiene argumentos muy sólidos: buen espacio, mandos sencillos, motores conocidos y uno de los chasis más agradables de su categoría.
Una elegancia que no necesita llamar la atención
La última evolución del Focus adoptó unos faros más finos, una parrilla limpia y un emblema de Ford colocado en el centro. El resultado evita las formas recargadas que han aparecido en muchos compactos recientes. Incluso con los acabados sencillos conserva una apariencia equilibrada.
De perfil utiliza un capó relativamente largo, un techo que cae suavemente y una superficie acristalada suficiente para mantener una buena visibilidad. No intenta parecer un SUV ni eleva innecesariamente la carrocería. Es un compacto clásico, bien proporcionado y fácil de imaginar dentro de diez años sin que parezca pasado de moda.
El C4 apuesta por una personalidad muy distinta, con una altura superior, protecciones oscuras y una trasera cercana a la de un cupé. El Focus resulta mejor para quienes prefieren una imagen discreta y elegante, sin renunciar a una presencia algo deportiva en los acabados ST-Line.
Sigue siendo una referencia al volante
La dirección precisa y el buen equilibrio de la suspensión fueron dos de sus cualidades más reconocidas. El Focus gira con naturalidad, controla bien los movimientos de la carrocería y al mismo tiempo mantiene un confort suficiente para viajar. No hace falta circular deprisa para apreciar ese trabajo.
En ciudad se siente bajo y manejable. En carretera transmite más información que numerosos rivales y permite afrontar un recorrido largo sin fatiga. El Citroën C4 filtra mejor determinados baches gracias a su planteamiento orientado al confort, pero el Ford resulta más satisfactorio cuando aparecen curvas.
El interior tampoco complica las cosas. La pantalla queda situada en una posición elevada y se combina con mandos físicos para la climatización. Los últimos modelos incorporaron conectividad moderna y diferentes asistentes, aunque conservaron una distribución fácil de aprender.
Una compra interesante fuera del configurador
El Focus de cinco puertas ofrece un maletero cercano a los 390 litros, suficiente para una utilización familiar. Las plazas traseras admiten adultos y el acceso es cómodo, mientras que la carrocería familiar aumenta considerablemente la capacidad para quien viaje cargado.
Su desaparición del catálogo impide compararlo como coche nuevo configurado a medida. A cambio, existe una oferta amplia de unidades recientes con motores de gasolina EcoBoost, versiones microhíbridas con etiqueta ECO y diferentes niveles de equipamiento. Ahí es donde la diferencia económica frente a un C4 nuevo puede resultar muy importante.
El Citroën aporta garantía de estreno y una suspensión más blanda. El Ford responde con una conducción más precisa, una ergonomía conocida y precios atractivos entre las últimas unidades disponibles. Para muchos conductores, un Focus reciente y bien equipado continúa siendo una alternativa mejor, además de más elegante y económica.
