El BYD que más gusta por su diseño llegó en 2024 y fue finalista del Coche del Año en el Mundo
La marca china apuesta por tecnología y diseño en todos sus modelos
El nuevo BYD es, para muchos, el menos atractivo
BYD se hizo conocida en Europa por sus baterías y por una gama eléctrica capaz de competir en precio y tecnología. El Seal añadió algo que la marca necesitaba para resultar deseable más allá de sus cifras: una carrocería elegante, baja y claramente distinta a la de un SUV. Su participación entre los finalistas del World Car of the Year 2024 confirmó que no era únicamente otro eléctrico chino con una buena relación entre equipamiento y precio.
El Seal compitió en aquella edición con el Volvo EX30 y el Kia EV9, que terminó llevándose el premio principal. Llegar a la ronda final ya situó al BYD ante una audiencia internacional y respaldó un coche que, en diseño, sigue siendo uno de los modelos más logrados de la compañía.
Una berlina que entra por los ojos
Con 4,80 metros de longitud, el Seal adopta unas proporciones propias de una berlina deportiva. El capó queda bajo, el parabrisas está muy inclinado y el techo dibuja una curva continua hasta la tapa del maletero. Las puertas sin marco y los tiradores enrasados terminan de darle una imagen limpia, sin necesidad de utilizar una parrilla enorme.
Los faros son estrechos y la zona inferior del paragolpes incorpora unas pequeñas líneas que recuerdan el movimiento del agua. En la parte trasera, los pilotos quedan unidos por una franja luminosa y utilizan un dibujo formado por pequeños puntos. Son detalles más fáciles de apreciar de cerca, pero evitan que el coche parezca genérico.
La aerodinámica también se beneficia de esas formas. Un frontal cerrado, un fondo trabajado y una silueta baja ayudan a reducir el consumo en carretera, donde los eléctricos suelen mostrar más claramente sus limitaciones. Aquí el diseño bonito también tiene una utilidad real.
Una cabina moderna sin quedar vacía
El interior utiliza una gran pantalla central que puede girar para colocarse en posición horizontal o vertical, una solución habitual en BYD. Se combina con instrumentación digital, proyección de información en el parabrisas según la versión y una consola central con mandos físicos para algunas funciones.
La calidad percibida es elevada en las zonas visibles y el techo panorámico aporta mucha luz. Detrás hay buen espacio para las piernas gracias a la larga distancia entre ejes, aunque la batería bajo el suelo obliga a viajar con las rodillas algo elevadas. El maletero trasero no es enorme para la longitud del coche, pero se complementa con un pequeño compartimento delantero.
Tecnología propia bajo la carrocería
El Seal utiliza la batería Blade desarrollada por BYD e integrada en la estructura del vehículo. La gama ha ofrecido versiones de tracción trasera y una alternativa de dos motores y tracción total, capaz de entregar más de 500 CV. Las variantes de mayor autonomía pueden recorrer más de 500 kilómetros según el ciclo WLTP.
Sus prestaciones y equipamiento explican por qué representa bien el avance de BYD, pero el diseño es lo que permite recordarlo. El Seal llegó a las finales mundiales porque reunía eficiencia, tecnología y una propuesta completa. También demostró que un coche chino podía competir por atractivo con berlinas eléctricas de marcas mucho más asentadas.
