Este SUV familiar con hasta 7 plazas y etiqueta ECO pone en aprietos al Toyota C-HR
Citroën renueva su C3 y lo convierte en un SUV polivalente
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El Citroën C3 Aircross ha experimentado una transformación completa. La nueva generación ha crecido considerablemente respecto a su antecesor y ha dejado de ser únicamente un pequeño SUV urbano para convertirse en una alternativa mucho más familiar. La posibilidad de contar con hasta siete plazas y disponer de una mecánica híbrida con etiqueta ECO son dos argumentos que permiten situarlo frente a modelos de gran éxito como el Toyota C-HR.
Con aproximadamente 4,40 metros de longitud, el C3 Aircross aprovecha especialmente bien sus dimensiones exteriores. Citroën ha priorizado el espacio interior frente a una carrocería de estilo coupé, consiguiendo ofrecer un habitáculo mucho más versátil de lo que podría esperarse en un SUV de este tamaño.
Su diseño también ha cambiado completamente. El frontal adopta la nueva identidad estética de Citroën, con unos grupos ópticos muy característicos y formas mucho más robustas. Las protecciones inferiores y los marcados pasos de rueda refuerzan su imagen de SUV, mientras que la elevada carrocería permite mantener unas buenas cotas de habitabilidad.
Hasta siete plazas, su gran ventaja frente al Toyota C-HR
La posibilidad de disponer de siete plazas es probablemente el elemento que más diferencia al Citroën C3 Aircross de muchos de sus competidores. La tercera fila está principalmente pensada para niños o para utilizarse de manera ocasional, pero puede resultar decisiva para determinadas familias.
En las versiones de cinco plazas, además, el maletero ofrece alrededor de 460 litros de capacidad. Es una cifra especialmente interesante para afrontar las necesidades habituales de una familia, desde transportar carritos infantiles hasta cargar el equipaje necesario para unas vacaciones.
El interior sigue la filosofía habitual de Citroën. En lugar de apostar por un planteamiento deportivo, busca proporcionar comodidad y facilidad de utilización. Dependiendo del acabado, puede incorporar instrumentación digital, pantalla central para el sistema multimedia, conectividad con Apple CarPlay y Android Auto, climatización automática y diferentes asistentes a la conducción.
El confort también tiene un papel protagonista. La configuración de las suspensiones está orientada a filtrar correctamente las irregularidades del asfalto, proporcionando una conducción especialmente agradable tanto en ciudad como durante viajes largos.
La versión híbrida añade la etiqueta ECO
Otro de los grandes argumentos del C3 Aircross está en su oferta mecánica. La alternativa híbrida combina un motor de gasolina con asistencia eléctrica y una transmisión automática de doble embrague.
Esta tecnología permite reducir el consumo especialmente durante los recorridos urbanos, donde el sistema eléctrico puede intervenir con mayor frecuencia. Además, proporciona al C3 Aircross la etiqueta ECO de la DGT, algo especialmente importante para quienes circulan habitualmente por ciudades con restricciones al tráfico.
No pretende convertirse en un SUV deportivo. La respuesta de la mecánica está orientada principalmente hacia la suavidad, la eficiencia y el confort, tres características que encajan perfectamente con su enfoque familiar.
Frente al Toyota C-HR, el Citroën ofrece una filosofía claramente diferente. El modelo japonés apuesta por un diseño más deportivo y una eficiente tecnología híbrida, mientras que el francés pone el foco en aprovechar cada centímetro disponible.
Esa diferencia permite al C3 Aircross ofrecer hasta siete plazas, un habitáculo amplio y un maletero generoso sin convertirse en un SUV excesivamente grande. Si añadimos la etiqueta ECO y un precio competitivo, el resultado es uno de los modelos familiares más interesantes de Citroën y una alternativa capaz de poner las cosas difíciles a rivales mucho más consolidados.
