Mazda vuelve a acertar con un coche que mezcla elegancia y tecnología como pocos rivales

Mazda CX-30
Mazda CX-30. Mazda
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Hay marcas que intentan llamar la atención con pantallas enormes y diseños imposibles. Mazda, en cambio, sigue otro camino. Elegante, sobrio, emocional… El Mazda CX-30 es uno de esos coches que no necesita exagerar para destacar. Y precisamente ahí está gran parte de su encanto.

El SUV japonés mantiene esa filosofía tan característica de la marca. Líneas limpias, proporciones muy equilibradas y superficies suaves. Tiene un aire clásico que recuerda a algunos modelos japoneses de los años noventa, pero reinterpretado con una imagen moderna y mucho más sofisticada. Mazda ha sabido darle personalidad sin caer en excesos.

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Mazda CX-30

Es el SUV más compacto de Mazda

Además, el CX-30 tiene unas dimensiones muy equilibradas para el uso diario. Mide 4.395 mm de largo, 1.795 mm de ancho y cuenta con una batalla de 2.655 mm. Por dentro sorprende por espacio y calidad percibida. El maletero ofrece entre 430 y 1.406 litros, cifras más que suficientes para viajar o para un uso familiar. Y compite con modelos como el Cupra Formentor, el Toyota C-HR o el Renault Arkana.

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Mazda anuncia la versión de acceso desde 27.170 euros al contado. Financiando, el precio baja hasta 25.770 euros. La oferta incluye cuotas de 149 euros al mes durante 36 meses, con una entrada de 6.615,79 euros y una cuota final de 17.203,43 euros. Un precio muy razonable para un modelo que come en la misma mesa que los premium.

Mazda también ha querido diferenciarse en el apartado mecánico. Mientras muchas marcas reducen cilindrada o eliminan cambios manuales, el CX-30 mantiene una receta más tradicional. La versión básica utiliza un motor gasolina 2.5 e-Skyactiv-G de 140 CV, asociado a un sistema híbrido ligero de 24 voltios y a una caja manual de seis relaciones.

Mazda CX-30

Prestaciones y equipamiento

El conductor encuentra un coche suave, silencioso y muy agradable de llevar. El bloque desarrolla 238 Nm de par máximo, alcanza 194 km/h y completa el 0 a 100 km/h en 9,7 segundos. Además, homologa un consumo medio de 6 litros cada 100 kilómetros, una cifra bastante razonable para un SUV gasolina de este tamaño.

Otro punto fuerte está en la tecnología. Incluso el acabado Prime-Line incorpora pantalla multimedia de 10,25 pulgadas, compatibilidad inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, Alexa integrada y control de crucero adaptativo. Mazda además añade sensores traseros, faros LED y retrovisores eléctricos calefactados.